lunes, 28 de noviembre de 2016

¿Ejecutivos o pastores?: el lucrativo negocio de las mega-iglesias en EEUU


Cada vez menos estadounidenses se declaran cristianos. Las comunidades católicas, protestantes y evangélicas han perdido terreno frente a quienes no se identifican con ninguna religión. Sin embargo, en las mega-iglesias ese declive parece un amaño estadístico, distante del fervor de los asistentes a esos templos y de sus carismáticos pastores.  
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Más de 40.000 personas asisten semanalmente a los servicios de Lakewood Church, en Houston, Texas (Amber Case - Flickr)
De acuerdo con la definición del Hartford Institute for Religion Reserch, “el término mega-iglesia por lo general se refiere a cualquier congregación cristiana protestante con una asistencia semanal promedio de 2.000 personas o más a sus servicios de culto”. El fenómeno se inició en la década de 1970 y ha tomado auge en los últimos años con la expansión del protestantismo evangélico, la única tendencia que ha resistido en cifras absolutas el repliegue religioso entre los norteamericanos.
Pero el crecimiento espectacular de estas congregaciones, muchas al margen de las denominaciones tradicionales, ha despertado también dudas sobre su funcionamiento. Las críticas se han dirigido en particular contra la gestión autoritaria de algunos líderes, cuya ambición personal se mezcla con la misión de las iglesias. Además, el manejo de las finanzas y los salarios de los predicadores también ha levantado suspicacias.

¿Ejecutivos o pastores?

Un pastor cristiano de una pequeña congregación recibe un salario anual en torno a los 28.000 dólares, según la National Association of Church Business Administration. La diferencia con respecto a ciertos líderes espirituales de mega-iglesias es impactante.
Joel Olsteen, que años atrás aceptaba 200.000 dólares al año de la Iglesia Lakewood, ahora vive de las multimillonarias ventas de sus libros. Reside en una mansión en Houston, valorada en 10,5 millones de dólares. Ed Young, de la también texana Fellowship Church, devenga un millón de dólares, además de otros miles en estipendios y la posibilidad de viajar en un jet privado de 8,4 millones de dólares. Otros acumulan cientos de miles de dólares en sueldos, aunque esta elite aún representa una minoría dentro de las iglesias estadounidenses.  
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El pastor Rick Warren es una de las relativas excepciones: entrega más del 90 por ciento de sus millonarios derechos de autor a obras de caridad (USAID - Flickr)
Los millones fluyen de las arcas repletas de la mega-iglesias. Una investigación de los editores de Online Christian Colleges revela que las 10 congregaciones más frecuentadas en Estados Unidos manejan presupuestos por encima de los 35 millones de dólares anuales. En declaraciones para una investigación del Hartford Institute, el administrador de la desaparecida Chapel Hill Harvester Church la describió como un negocio que funciona con el nombre de una iglesia. “Somos una iglesia que genera 10 millones de dólares al año y tenemos que operar como una empresa”, explicó.  
Esos ingresos fabulosos, que llegan a través de la venta de libros, material multimedia y donaciones, han transformado radicalmente la manera de transmitir los sermones. Las mega-iglesias más exitosas cuentan con equipamiento de audio y video de alta tecnología, instalaciones confortables para los feligreses, grandes estacionamientos, ofertas ajustadas a las diferentes edades, zonas recreativas y una localización privilegiada en áreas suburbanas de ciudades en plena expansión como Los Ángeles, Dallas, Atlanta, Houston, Phoenix y Seattle.  

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