viernes, 30 de septiembre de 2016

CRONICA DE COSTA RICA
Víctor Rey
Acabo de llegar desde Costa Rica.  He visitado muchas veces este pequeño país de Centroamérica de 51.000 kilómetros cuadrados y de 5 millones de habitantes, en el Indice de Desarrollo Humano a nivel mundial ocupa el puesto 69 y a nivel de América Latina el puesto 7. Su economía radica básicamente en el turismo, la agricultura, la exportación de equipos electrónicos y los servicios.  Su moneda es el Colón, pero el dólar es aceptado en todas partes.  Destaca en la producción de bananos, café y piñas.  Costa Rica, el país de la “Pura Vida”, así se saludan “los ticos” y así reciben al visitante.  Siempre me sigue sorprendiendo por la belleza de sus campos verdes, su cielo azul lleno de nubes blancas y el calor tropical de su tierra y su gente.  Esto se aprecia inmediatamente cuando uno sale del aeropuerto Juan Santamaría.  Tienen mucho que compartir: sus parques nacionales; Manuel Antonio, Corcovado, Tortuguero, La Fortuna, Chirripo, Dominical, Monteverde.  Sus playas (en especial de Guanacaste y del Caribe): Tamarindo, Sámara, Jacó, Santa Teresa, del Coco, Puntarenas,  Carrillo, Cahuita, Puerto Viejo.  Sus volcanes: el Arenal, Poas, Turrialba, Irazú, el Rincón de la Vieja. Sus museos: Nacional, de Arte Contemporáneo y Diseño, del Jade, de los Niños, del Oro, Ferroviario, del Banco Central.  Parques y plazas: Central, Zoológico, Morazán, de La Democracia, de España, de La Merced, La Sabana. Estadios: Nacional, Ecológico, de Saprissa, de Alajuela, de Cartago. (Costa Rica es el país más futbolizado de Centroamérica). Teatros como el Nacional, Variedades y el Popular Melico Salazar, sin contar los innumerables cines.  Y una serie de universidades donde destacan la Universidad de Costa Rica (UCR) y la Universidad Nacional (UNA).
Una de las cosas que llama la atención es que Costa Rica fue el primer país de América en abolir las Fuerzas Armadas el 1 de diciembre de 1948.  Una de las frases que orgullosamente dicen  los ticos es. “Dichosa la madre costarricense que sabe que su hijo al nacer jamás será soldado”. (Ryoichi Sasakawi).  Realmente Costa Rica ha sido una isla de paz y donde su democracia ha sido una de las más sólidas del continente y se ha extendido por mucho tiempo.  Estos elementos han ayudado a considerar a este país como uno de los más felices del mundo. Y qué decir de su calendario de fiestas populares que se extienden a través de todo el año por todo su territorio.  Donde tiene que avanzar Costa Rica, y lo está haciendo, es llegar a ser verdaderamente un estado laico que respete a todas las religiones y creencias por igual. Otro dato interesante es el referente al día nacional de Costa Rica.  Los países de la ex República Federada de Centro América (Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica), tienen como fecha de sus independencias el 15 de septiembre1821.
San José no es una ciudad espectacular si la comparamos con otras ciudades de América Latina, llenas de plazas peatonales y casas encaladas. Ésta es una ciudad en la que los hitos arquitectónicos -que los hay- aparecen dispersos entre grandes avenidas siempre llenas de bullicio y coches. Sin embargo, más allá de esa primera impresión, San José se revela como la ciudad más dinámica y avanzada del país, el mejor lugar para respirar la cultura tica. Como además es la entrada obligada al país si vienes en avión, se justifica dedicarle al menos un día entero antes de lanzarse a la vorágine de verde y lujuriosa y más verde que es el resto de Costa Rica. Esta es una selección de lugares a no perderse en San José:
El Teatro Nacional.  La joya de la arquitectura costarricense está en la Avenida Segunda, junto a la plaza de la Cultura. (Las calles en general no tienen nombre ni numeración, la gente se ubica por los hitos urbanos o por alguna característica del lugar).  Es uno de los teatros del siglo XIX más bellos de Centroamérica, mandado construir por los hacendados cafeteros en 1879 para rivalizar con los coliseos que veían en Europa durante sus viajes de placer o negocios al viejo continente. Fue el más grande de la región en su momento y el primero que contó con luz eléctrica. Está en perfecto estado de uso y tiene una programación anual muy intensa. También hay visitas abiertas al público durante las mañanas.  Es un punto de encuentro.  Es el lugar dónde me he citado con mis amigos pues es fácil de ubicar.
A un costado del teatro y bajo la plaza de la Cultura se encuentra el Museo del Banco Central, que en realidad alberga tres en uno. Tiene una sección de arte contemporáneo con exposiciones temporales, el museo de la Numismática y – el más interesante- museo del Oro Precolombino. En este último se exhiben muchos ajuares funerarios y piezas encontradas en excavaciones fabricadas con oro puro: joyas, pectorales, amuletos, etc. La colección no es muy extensa pero incluye piezas de alto valor. Además tiene un criterio muy antropológico que complementa con reproducciones a escala de poblados y escenas cotidianas de los pueblos precolombinos de Centroamérica.
Las principales arterias de la ciudad son estas dos avenidas paralelas. La Central está peatonalizada en buena parte y es el eje comercial por excelencia, lleno de gente y ambiente conforme avanza el día. En la Segunda se localiza la catedral, la plaza Central (que hace las veces de plaza Mayor en una ciudad que carece de ella) o la iglesia de San José, entre otros monumentos y edificios reseñables.  Y no hay que olvidar la Fuente de la Hispanidad que es el lugar donde los ticos se reúnen para celebrar los triunfos deportivos y políticos.
El Mercado Central.  Todo un ejemplo de continuidad, pues sigue en el mismo sitio donde fue fundado en 1880. De hecho se jactan de que en todo ese tiempo, si exceptuamos los domingos, solo se cerró un día: fue un lunes de 2015 para renovar el tendido eléctrico. Tiene puestos de frutas, verduras, carnes y pescados en los que se puede encontrar viandas locales: tamales asados y de maicena, cafés, bizcochos de queso, guanábanas y otras frutas tropicales de temporada, tiquizque, tacaco, especias, queso y otras delicias. Pero ofrece también numerosos restaurantes populares bajo su techo en los que se puede comer bien y barato cocina tica auténtica. Es famoso el Tala, una tasca con cero glamour pero donde sirve tortillas con gallo pinto y un huevo frito encima, envuelto todo en hoja de banano que quitan el hipo.  En el mercado está también la Sorbetería de Lolo Mora, que lleva abierta desde 1901 y solo sirve helado de un mismo sabor: canela con vainilla.
En los barrios más modernos que rodean el centro histórico están surgiendo numerosos bares y restaurantes con diseño y producto mucho más vanguardista. Es la nueva ola de la cultura gastronómica tica, un soplo de aire fresco más allá del casado y el gallo pinto tradicional. Un ejemplo es La Cafeoteca (calle 31 esquina Avenida 5), restaurante y bar especializado en café donde cada taza se mima con desvelo (pesan los granos de café y el agua de cada servicio para que sepa siempre igual) y donde ofrecen variedades de las ocho regiones cafeteras del país, preparadas además con diversos tipos de cafeteras y métodos de filtrado. Para cenar recomiendo el restaurante del hotel Grano de Oro; no es barato para la media nacional pero tiene una cocina internacional y local exquisita y un servicio también por encima de la media nacional. Otro edificio interesante de conocer es el de Correos y Telégrafos ubicado en pleno centro.
En la Suiza Centroamericana, como la llaman, se aprende a respetar el medio ambiente. Allí se aprende a vivir respetando el entorno, mimetizándose con él. Es para amantes de los animales y de la naturaleza en estado virgen.  La naturaleza es el personaje principal en este país.  Es el primer país del continente americano, que ha prohibido la caza comercial y deportiva y también los zoológicos.  Es un país tropical en el que se aglutina el 7% de la biodiversidad del mundo.  En sus selvas húmedas conviven especies en libertad como monos aulladores, arañas de todo tipo, capuchinos, jaguares, pumas, caimanes, tucanes, papagayos, guatusas, mariposas gigantes de todos los colores y serpientes.
Dice una frase que leí por ahí: “Uno no es de donde nace, sino de donde quiere morir”.  Yo cambiaría la última frase y diría: “Uno no es de donde nace, sino donde quiere vivir”.  Y Costa Rica es una buena opción.

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