jueves, 7 de julio de 2016

El Dalai Lama agente de paz y de la no violencia
Víctor Rey
Un 5 de mayo del 2006, tuve la oportunidad de conocer al Dalai Lama, con motivo de una visita que  realizó a Chile.  Una de sus actividades fue un encuentro interreligioso en el Centro de Extensión de la Universidad Católica en Santiago.  En esa oportunidad hizo énfasis en la importancia del diálogo interreligioso para lograr la paz y también del papel que tiene las religiones y las espiritualidades en esta tarea.  Cuando alguien le preguntó cuál era su religión, el Dalaí Lama dijo que era la bondad.  Ese encuentro para mí ha sido una de las experiencias más ricas de convivencia interreligiosa y me dio mucha esperanza de que la paz era posible.
El Decimocuarto Dalai Lama, Tenzin Gyatso, es el jefe de estado temporal y líder espiritual del pueblo tibetano. Nació el 6 de julio de 1935, en una pequeña villa llamada Taktser situada en el noreste de Tíbet, y fue llamado Lhamo Dhondup.  Nacido en una familia campesina, fue reconocido a los 2 años de edad, de acuerdo con la tradición tibetana, como la reencarnación de su predecesor el 13º Dalai Lama, es una encarnación de Avalokitesvara, el Buda de la Compasión.
El Dalai Lama empezó su educación a los 6 años y terminó el grado Geshe Lharampa (Doctorado en Filosofía Budista) a los 25 años de edad, en 1959.  (A los 24 años, rindió los exámenes preliminares en cada una de las tres Universidades Monacales.  El examen final tuvo lugar en el Templo en el Gran Festival de Oración, que se realiza el primer mes de cada año, según el calendario tibetano.  Por la mañana fue examinado por 30 eruditos en lógica; por la tarde, debatió con 15 expertos sobre la Vía Media, y al final de la tarde, 35 entendidos  pusieron a prueba su conocimiento sobre el canon de la disciplina monástica y el estudio de la metafísica.  El Dalai Lama aprobó el examen con honores, y éste fue realizado ante la presencia de 20.000 estudiantes monásticos. Además de los temas budistas, él estudió inglés ciencias, geografía y matemáticas.
El 17 de noviembre de 1950, fue llamado a asumir el completo poder político (Jefe de Estado y Gobierno) cuando Tíbet fue amenazado por el poder de China.  En 1954, viajó a Beijing para sostener conversaciones de paz con Mao Tse-tung y otros líderes chinos, incluyendo Chou En-Lai y Deng Xiaoping.  En 1956, mientras visitaba India para atender el 2500º Aniversario del nacimiento del Buda, tuvo una serie de encuentros con el Primer Ministro Nehru y el Premier Chou acerca de las deterioradas condiciones en Tíbet.
Sus esfuerzos por lograr una solución pacífica al conflicto sino-tibetano se vieron frustrados por la cruel política de Beijing en el este de Tíbet, la cual provocó un levantamiento popular. Este movimiento de resistencia se extendió hacia otras partes del país, y el 10 de marzo de 1959, la capital de Tíbet, Lhasa, explotó con la mayor manifestación de toda la historia de Tíbet, llamando a China a abandonar el Tíbet y reafirmando la independencia de éste. Escapó hacia India donde le fue dado asilo político; alrededor de 80.000 refugiados tibetanos siguieron Al Dalai Lama hacia el exilio.  Actualmente hay más de 120.000 refugiados en India, Nepal, Bután y Occidente. Desde  1960, reside en Dharamsala, una pequeña ciudad en el norte de India, conocida como la “Pequeña Lhasa,” siendo la base del Gobierno Tibetano en el exilio.
En 1963, promulgó una constitución democrática, basada en los principios budistas y en la Declaración Universal de los Derechos Humanos como modelo para un futuro Tíbet libre. Desde entonces, ha sido el defensor más riguroso del propio experimento democrático de los refugiados, mientras que consistentemente reafirma su deseo de no mantener ningún cargo político una vez que Tíbet recupere su independencia.  El continúa presentando nuevas iniciativas para resolver el tema de Tíbet.
El Dalai Lama tuvo un encuentro con el Papa Pablo VI en el Vaticano el año 1973, y con el Papa Juan Pablo II en el Vaticano en 1980, 1982, 1986, 1988 y 1990.  En una conferencia de prensa en Roma, el Dalai Lama subrayó sus esperanzas de reunirse con Juan Pablo II: “Vivimos en un período de gran crisis.  No es posible encontrar la paz sin seguridad y armonía entre los pueblos. Por esta razón, albergo fe y esperanza por mi encuentro con el Santo Padre, para un intercambio de ideas y sentimientos, y sus sugerencias, para abrir la puerta a una progresiva pacificación entre las personas.”
Además en 1981, tuvo oportunidad de dialogar con el Arzobispo de Canterbury, Dr. Robert Runcie, y con otros líderes de la Iglesia Anglicana en Londres. También sostuvo encuentros con líderes de las comunidades Católica Romana y Judía, y habló en un servicio interreligioso realizado en su honor por el Congreso Mundial de Religiones.  En octubre de 1989, durante un diálogo con ocho rabinos y eruditos de los Estados Unidos en Dharamsala, India, el Dalai Lama enfatizó: “Cuando nos volvimos refugiados, sabíamos que nuestra lucha no sería fácil; tomaría largo tiempo, generaciones.  A menudo nos referíamos a los judíos, cómo mantuvieron su identidad y fe a pesar de la dificultad y tanto sufrimiento.  Y, cuando las condiciones externas estuvieron maduras, ellos estaban listos para reconstruir su nación.  Entonces, como ven, hay muchas cosas que aprender de nuestros hermanos y hermanas judíos”.
Sus charlas en otros foros se enfocaron en la comunión de creencias y la necesidad de unidad entre las distintas religiones: “Siempre he creído que es mucho mejor el tener una variedad de religiones, una variedad de filosofías, que una única religión filosófica.  Esto es necesario dadas las diferentes disposiciones mentales de cada ser humano. Cada religión tiene sus particulares ideas o técnicas, y el aprender acerca de ellas sólo puede enriquecer nuestra propia fe.”
El siguiente extracto de la cita de la universidad refleja una visión ampliamente sostenida del nivel del Dalai Lama: “En el reino de la mente y el espíritu, usted se ha distinguido en la rigurosa tradición académica de las universidades budistas, obteniendo el grado de Doctor con los más altos honores a los 25 años.  No obstante, entre los asuntos gubernamentales y diplomáticos, usted ha encontrado el tiempo para enseñar y registrar por escrito sus profundas apreciaciones en filosofía y el significado de la vida contemplativa en el mundo moderno.  Sus libros representan una importante contribución no sólo para el vasto cuerpo de literatura budista, sino para el diálogo ecuménico de las grandes religiones del mundo.  Su propia dedicación a la vida contemplativa de monje budista ha ganado la admiración de no sólo los budistas, sino de los contemplativos cristianos también, incluyendo al monje  Thomas Merton, cuya amistad y diálogo con usted fueron mutuamente apreciados”.
La decisión del Comité Noruego del Premio Nobel al otorgar el Premio de la Paz 1989 a  Dalai Lama, obtuvo elogios y aplausos en todo el mundo, con excepción de China.  En su cita expresa, “el comité desea enfatizar el hecho de que, el Dalai Lama en su lucha por la liberación del Tíbet, se ha opuesto consistentemente al uso de la violencia.  En cambio, él ha abogado por soluciones pacíficas basadas en la tolerancia y el respeto mutuo para preservar el bagaje cultural e histórico de su pueblo. El Dalai Lama ha desarrollado su filosofía de paz desde un gran respeto por todos los seres vivientes y sobre el concepto de responsabilidad universal que abraza toda la humanidad, como también la naturaleza.  En opinión del comité, el Dalai Lama ha presentado propuestas constructivas y de avanzada para la solución de conflictos internacionales, temas de derechos humanos y problemas de medioambiente global”.
El Dala Lama a menudo dice, “Yo soy sólo un Simple Monje Budista – ni más, ni menos.” El ha seguido la vida de un monje budista. Viviendo en un pequeño complejo en Dharamsala, se levanta a las 4 de la mañana para meditar, sigue una ocupada agenda de reuniones administrativas, audiencias privadas, enseñanzas y ceremonias religiosas. Él concluye cada día con más oraciones antes de retirarse. Al explicar sus  grandes fuentes de inspiración, a menudo cita su verso favorito, encontrado en los escritos del reconocido santo budista, Shantideva:
“Mientras perdure el espacio y
mientras existan los seres vivos,
hasta entonces, pueda yo también continuar
para disipar la miseria del mundo”.

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