martes, 10 de mayo de 2016

SOCIEDAD

Alternativas a la sociedad de consumo

Para impulsar el crecimiento económico es necesario trabajar más, comprar más y también desechar más. ¿Existen alternativas a este modelo de consumo? Jóvenes alemanes nos cuentan sus visiones alternativas.
Bajo el título “Los años de abundancia han pasado”, un taller en Alemania busca respuestas a la pregunta ¿cuánto consumo es suficiente? “Soy rica, pero no tengo mucho dinero”, comenta Lisa, una participante de Münster. La ropa que usa la joven estudiante le ha sido regalada o la ha intercambiado con amigos.
Sustentabilidad como estilo de vida
Asimismo, Niko Paech renuncia a objetos de lujo por convicción personal, no posee teléfono móvil ni coche. Lo último que se compró fue un disco compacto de segunda mano. Paech es profesor en la Universidad de Oldenburg, y en sus ponencias critica decididamente el crecimiento y consumo ilimitado: “Solo tenemos un cuerpo y no podemos seguir produciendo y produciendo cada vez más. Pero aún así nos seguimos apropiando de más y más cosas. ¿Con qué derecho hacemos esto?”
Peach cree que, hoy más que nunca, muchos jóvenes tratan de llevar un estilo de vida sustentable. En los últimos años, la sustentabilidad se ha convertido en un tema de moda, y una conciencia ecológica superficial caracteriza el estilo de vida moderno, opina el experto alemán. Para preservar los recursos naturales es necesario consumir menos, añade, porque todos los recursos, y también el crecimiento económico, son limitados.
Atreverse a trabajar menos
Muchos jóvenes se sienten excluidos, por ejemplo, por no usar teléfonos inteligentes.
Muchos jóvenes se sienten excluidos, por ejemplo, por no usar teléfonos inteligentes.
Para Thomas Forbriger, el director del taller, el mensaje de Paesch ha resultado inspirador. Tiene 35 años de edad y trabaja solo media jornada. Así le queda tiempo para reparar y fabricar muchas cosas por cuenta propia o para trabajar en un jardín comunitario. “La idea es poder pagar y comprarse cosas que uno mismo no puede producir. De esta forma trato de independizarme lo más posible de las crisis”, indica Forbriger.
Muchos de los jóvenes que asisten a su taller dicen sentirse excluidos de la sociedad porque no poseen un teléfono inteligente, no visten a la nueva moda o porque se niegan a consumir comida chatarra. “Yo misma me excluyo”, confiesa Marleen, una alumna de 18 años de edad. Según la joven, en Alemania, la gente no solo tiene suficiente, sino demasiado.
"Somos adictos al consumo"
Otros participantes, como el aprendiz de carpintero Jesko, tienen una visión más pragmática: “Separar la basura y no usar siempre el coche me parece una buena idea, pero no renunciaría a un largo viaje en avión, por ejemplo, a Asia.”
Pero justamente los viajes en avión contaminan el clima, dice Niko Paesch. “Se trata del mayor problema de consumo entre jóvenes, aparte de los aparatos electrónicos y los envoltorios no reciclables”, añade. El experto de la Universidad de Oldenburg no tiene muchas esperanzas de que el modelo de consumo cambie. Todo depende de nuestra disciplina para restringirnos. Según Paesch, “somos adictos, adictos al consumo, y los adictos no se rebelan contra el narcotraficante”.
¿Se ha agotado el modelo de consumo ilimitado? ¿Qué alternativas al consumo ilimitado conocen o practican en su vida diaria? ¿A qué estarían dispuestos a renunciar para asegurar el porvenir de nuestro planeta? ¿Cómo reaccionan cuando una persona decide no usar un teléfono inteligente o vestirse a la nueva moda? Enviénos su opinión sobre el tema a feedback.spanish@dw.de o participe en Facebook: https://www.facebook.com/dw.espanol
Autor: Madelaine Meier/ VC
Editor: Emilia Rojas Sasse

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