viernes, 1 de enero de 2016


 Humberto Maturana:
 El hombre y sus circunstancias
De cuerpo menudo, con el pelo ensortijado y una mirada vivaz, Humberto Maturana Romecín no representa para nada los 85 años que afirma su cédula de identidad. Una polera y un morral evidencian su informalidad en el vestir. Su tono bajo al hablar no se condice con la precisión y seguridad con que expresa sus opiniones. Una perceptible aura de genialidad lo distingue, sus teorías que vinculan la biología con el conocimiento se estudian en todo el mundo y su contribución a la ciencia es latamente aceptada por la comunidad científica. Pero su interés por el mundo va más allá del conocimiento teórico, se adentra en los temas contingentes de la educación, la sociedad y su problemática económica y medioambiental, que tanto preocupan al ciudadano común.
Llego hasta el Instituto de Filosofía y Ciencias de la Complejidad con la misión de entrevistar a Humberto Maturana, biólogo chileno reconocido mundialmente por su teoría biológica del conocimiento, que afirma, entre muchas cosas, que no se puede hacer referencia a una realidad independiente del hombre.
 Decenas de jóvenes llenan el auditorio y aplauden entusiasmados cuando el profesor Maturana es distinguido por su innegable aporte a la ciencia. Es una ocasión especial, se cumplen 40 años del concepto autopoiesis, creado por Maturana y el neurobiólogo Francisco Varela, en 1972, que da cuenta de la organización de los sistemas vivos como “máquinas”, que se distinguen de otras por su capacidad de autoproducirse. Qué mejor momento para reconocer el gran impacto que este concepto ha provocado en el análisis de la vida, el conocimiento, la evolución, la sociedad y el medioambiente.
 Sin embargo, mi intención se ve frustrada por una larga fila de jóvenes que se esmeran por captar la atención del profesor Maturana, que lo rodean y se sacan fotos con él, en una atmósfera de embobamiento generado por la admiración que el biólogo les provoca. La oportunidad se concreta días después en la Escuela Matríztica de Santiago, donde trabaja junto a la epistemóloga, Ximena Dávila, en el desarrollo de la dinámica de la matriz biológica-cultural de la existencia humana.
Maturana inició su vida científica en la Escuela de Medicina de la Universidad de Chile, la que dejó para estudiar biología en Inglaterra y más tarde obtener su doctorado en la Universidad de Harvard. Ha publicado decenas de libros y su obra más conocida en Chile es el Árbol del Conocimiento, en colaboración con el neurobiólogo, Francisco Varela, ya fallecido. Actualmente, el Premio Nacional de Ciencias sigue trabajando en investigación en la Escuela de Matríztica, ubicada en la comuna de Las Condes.
- ¿Cómo era Humberto Maturana, de niño?
Hasta donde yo sé era un niño corriente, lo único peculiar es que era feliz, un niño feliz. No me gustaba mucho que se acercaran a conversar conmigo, pero me sentía feliz. Al comienzo, como a los 6 años, me arrancaba del colegio y volvía a la casa. Lo hacía casi todos los días.
-¿Y lo castigaban?
No
- ¿Qué le gustaba hacer a esa edad?
Me gustaban los animales, las plantas, las conchas, a mi mamá le gustaba coleccionarlas y yo escogía esqueletos. Más grande entré a estudiar medicina, carrera que no terminé, porque me fui a estudiar biología a Inglaterra.
-¿Cómo nace su relación con Francisco Varela?
Él fue alumno mío, cuando él tenía 20 años buscaba coincidencias conmigo en su curiosidad, su interés, su búsqueda de cosas imposibles. Francisco tenía interés por lo metafísico, por lo espiritual.
-¿Usted tiene alguna relación con la metafísica?
No, desgraciadamente no creo en nada Más Allá. Me gustaría, pero no creo.
-¿De repente hay cosas que resultan inexplicables?
Depende de la pregunta que uno tiene, por ejemplo yo tengo un sueño premonitorio, tiene que ver con el Más Allá o con el más acá, con algo metafísico, eso dependerá de cómo estoy viviendo mi vida. Es mucho más fácil entender que tiene que ver con uno y no con algo más allá. Si no se puede explicar, a lo mejor hay que cambiar la pregunta, puede ser que esté equivocada. Si la pregunta define el espacio en que estoy requiere una respuesta.
-¿Y las personas que aseguran ver seres que se supone están muertos?
Seguramente tiene que ver con la persona que lo ve, es explicable como un sueño repetitivo. A veces se sueña despierto, puede ser un sueño en vigilia.
-¿Puede ser una jugarreta del cerebro?
Mirándolo como jugarreta tiene que ver con la psiquis de lo que nos preocupa, de donde vienen, hay que conversar, ver la experiencia de cada uno.
Felicidad
- ¿Qué es la felicidad para usted doctor?
¿Se siente ahora más feliz que cuando llegó?
- Si me siento más feliz, porque estoy conversando con usted.
Yo también estoy más contento. Se crea la situación, yo me siento bien, usted se siente bien, yo no me siento exigido, usted no se siente negada, estamos felices. Si uno se siente feliz en el momento que lo dice es porque está en armonía  con la circunstancia en que se encuentra. Lo que pasa con la teoría de la felicidad, es que uno formula la pregunta que tiene que ver con lo que uno espera como respuesta.
- Ahora hay empresas, organizaciones y países que miden la felicidad de su gente, ¿qué opina sobre ello?
- Cuando se hacen los estudios de la felicidad en los países, ¿qué se quiere? Se quiere saber cuáles son las circunstancias en que las personas se sienten más felices, para configurar en el país, en el mundo, esas condiciones, se quiere saber eso para manipular, para abrir un espacio mercantil, es completamente distinto. Cuando se preocupan de la felicidad en un país yo no creo nada en la intención. Pienso y puedo estar equivocado en que se busca una materia en que se pueda manipular al país en el ámbito de la felicidad.
-¿Y qué sería lo acertado?
- Cuando existe el compromiso, para que esto pase y donde encontramos las condiciones de felicidad para la gente, y nos comprometemos a crear una convivencia de esa naturaleza, para que exista esa armonía. No como una circunstancia local en la persona, sino como un espacio de convivencia. Supongamos que yo digo, el PIB, para que lo quiero, para manipular la economía y seguir ganando o para darme cuenta donde tengo que invertir, para generar un espacio más armónico y ético en la comunidad.
-¿Eso no depende de la sociedad en que vivimos, la felicidad no es lo mismo para un africano pobre que para un sueco, en Estocolmo?
- ¿No será lo mismo?, a lo mejor al africano lo hace feliz estar en armonía con la naturaleza, y al sueco estar bien con el Estado y la sociedad satisfaciendo el nivel de vida que quiere. Se da cuenta que es lo mismo.
En este momento vivimos una cultura mercantil, medimos la felicidad para ver cómo hago los juguetes, las prendas de vestir, para que se compre más. Busco encontrar que la felicidad se mide en comprar cosas y no me doy cuenta que la felicidad que se vive en armonía con su mundo natural es distinta a la que se vive en Suecia en coherencia con el mundo en que se vive.
Hay que cambiar el modo de preguntarse. Yo me pregunto el acceder a la felicidad está en la producción de artefactos, entonces me voy a meter en la producción de artefactos. Si yo pienso que la felicidad está en armonía con las circunstancias, quiero decir que como Estado debo preocuparme de la mantención de las condiciones de bienestar público. Que no hayan hoyos en las calles, contaminación atmosférica de los vehículos, generar un espacio de confort serio, pero para eso debe haber un compromiso en lo que considero un bienestar para la comunidad.
-La sociedad se acostumbra a una cierta calidad de vida, que es muy difícil de cambiar.
Hay un proceso lineal de generación de esas necesidades. Se puede vivir en la ciudad gastando menos y exigiendo al Estado la conservación del espacio donde más se genera trabajo y energía en la mantención de las condiciones circunstanciales en que vivimos. Todo este cuerpo y este gasto gigantesco de energía esta destinado para movernos en la relación de esta conversación. Toda esta conversación genera un gasto energético mínimo, pero para que se produzca requiere que nuestros mecanismos funcionen bien. En los países la mantención de las condiciones favorables y hacer las cosas que se prometen. Si uno promete cosas que no tienen que ver con la armonía del entorno y material en que se vive, y se le da una mirada mercantil, entonces no contribuye a la felicidad, que es estar bien con las circunstancias en que uno  se encuentra, haciendo las cosas que uno hace, barriendo la calle o trabajando en la oficina, haciendo una investigación o tirando la pelota.
Autopoiesis
- ¿Cómo definiría a la autopoiesis?
- Se habla de definir cuando uno tiene una idea de cómo es. Definir es especificar una cierta condición de manera diversa. La autopoiesis molecular de los seres vivos es una abstracción. Es un mirar de cuáles son las coherencias, que constituyen la organización de los seres vivos como sistema molecular, que nos producimos a nosotros mismos en las interacciones de la molécula. Las moléculas entran y salen en esta dinámica producción de sí mismo hasta cuando no se conservan y mueren.
-¿Y las emociones?
- Emoción significa movilizador. Mucho antes que comenzara a ambientarse la psicología moderna, hemos usado las distintas palabras para distintas emociones. Vemos que cada área, que denota cierta emoción hace referencia a un nuevo estado de relación. Una dinámica de sentires íntimos, que determina cómo uno se mueve, es lo que llamamos emoción. Hay distintas palabras para distintos modos de moverse en la relación.
-Antes se hablaba mucho de la explosión demográfica y las políticas públicas apuntaban a este fenómeno.
- Estamos viviendo la explosión demográfica la situación ha cambiado. Tienen que nacer niños para reemplazar a los adultos que viven mucho más. Tienen que haber más niños para que no me cueste más a mi empresario, a mi comerciante, la mantención de los mayores. Todo crecimiento lineal  es inevitablemente generador de catástrofes tenemos que evitar este proceso lineal y los únicos que podemos hacerlo somos los seres humanos, porque es responsabilidad nuestra. Nosotros estamos dejando que se genere una catástrofe con el crecimiento de la población. La primera es generar un entendimiento en el modo de disminuir la natalidad.
- Se advierte una irrupción de la mujer en el mundo laboral, lo que también influye en la natalidad
- Está bien, pero qué hacemos con eso. Que bueno que las mujeres vayan a la universidad, quieren hacerlo, no somos distintos en inteligencia, hombres y mujeres. Esto implica un cambio cultural completo, debemos criar a nuestros hijos en el respeto, en la conciencia de lo que ellos pasan, en el entendimiento de que puedan escoger sabiendo evitar un embarazo cuando no es deseado. Si quiero proteger la vida como Estado debo hacerme cargo de esa vida indeseada. Debemos vivir en armonía con la biosfera, debemos convivir lo social y ético y lo estético, ser responsable con lo que hacemos. Todos los procesos lineales tienen consecuencias indeseables e inarmónicas.
-¿Y los genes cómo determinan nuestra vida?
No nacemos orientados para nada especial, todos tenemos lo que necesitamos para cualquier perfil humano. No estamos determinados por los genes, sino por la convivencia. Los genes no determinan el destino, el ADN no determina el curso de su vida. A todos nos pueden pasar muchas cosas, todos podemos enfermarnos del corazón depende de cómo vivimos  y nos alimentamos. No estamos predestinados genéticamente, somos producto de las circunstancias. Einstein no era una persona extraordinaria, pero era de una curiosidad notable, con lo cual fue muy persistente. Dedicó su vida a contestar una pregunta y fue muy testarudo, y le gustaban las matemáticas.
- Doctor impresiona su llegada con los jóvenes, ¿qué piensa sobre la emoción que provoca en ellos?
- Es cosa de los estudiantes, lo que yo gatillo en ellos. Yo los entiendo, también sentí lo mismo  por un científico en Inglaterra, porque él había evocado en mí muchas cosas. Yo entiendo lo que le sucede a los jóvenes, pero no engancho con eso. El que ellos se encanten con lo que escribí es cosa de ellos. A cada uno los encanta de distinta manera. Los jóvenes buscan admirar a alguien, que los estimule en su imaginación, su sentimiento de pertenencia a la comunidad. Que los jóvenes quieran escucharme lo agradezco.

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