jueves, 24 de abril de 2014

En memoria de Arturo Chacón | Por Víctor Rey




Por varias razones, la noticia de la partida de Arturo Chacón a mejor vida la noche del mismo día en que sucedió me conmovió profundamente. Pensé en lo paradójico de la fecha: El día Internacional del libro. Y unos días antes de la partida de Gabriel García Márquez y de la Semana Santa donde recordamos la vida, pasión y muerte de nuestro Señor. Creo que así fue la vida de Arturo, nos inspiró a leer a entender a través de la sociología la realidad latinoamericana, nos motivó a buscar en libros y revistas la información necesaria y todo desde una profunda fe cristiana. Todo esto me vino a la mente y lo recuerdo en los años ochenta en las reuniones casi clandestinas que teníamos como CREE en la sede de FUNCASE.

Conocí a Chacón el año 1983 cuando estábamos formando el Círculo de Reflexión y Estudios Evangélicos hoy conocido como Comunidad de Reflexión y Espiritualidad Ecuménica
(CREE). El propósito era promover la reflexión a nivel interdenominacional especialmente entre los profesores de las varias instituciones teológicas de la ciudad, estudiantes universitarios y de instituciones teológicas en un contexto de dictadura militar. Las reuniones mensuales de ese grupo me proveyeron la oportunidad de entablar amistad con Arturo Chacón, entre otros, y de crecer en mi aprecio por él como persona y como teólogo.

En septiembre de 1988, por iniciativa de la Fraternidad Teológica Latinoamericana (FTL), y el CREE, organizamos en Santiago una consulta sobre Fe Cristiana y Ciencias Sociales en América Latina Hoy. Invitamos a Arturo a presentar una ponencia sobre Sociología y Religión junto a Humberto Lagos, la cual fue su ponencia de incorporación junto a Humberto en la FTL. En esa oportunidad tomamos conciencia de la importancia que tiene esta disciplina para entender mejor el fenómeno religioso y como nos ayuda para entender la Biblia. Su ponencia formó parte de un número especial del Boletín Teológico, junto con las de otros participantes, entre ellos René Padilla, Pedro Arana, Oscar Pereira y Juan Stam.

Creo que su aporte más valioso de Arturo, fue el combinar la reflexión sería del contexto social y político con la lectura atenta de la Biblia. Nos animó a tomar en serio las ciencias sociales y ver la pertinencia que tienen estas herramientas para hacer de la vida cristiana y de las iglesias algo pertinente y relevante. Esto lo difundió a través del CREE, de su labor docente en la Comunidad Teológica Evangélica y desde la Iglesia Metodista. Otro aspecto destacado de su vida fue el énfasis en la misión ecuménica que tiene la iglesia y nos instó a buscar y hacer puentes de comunicación con otros cristianos y cristianas para en el amor y respeto encontrarnos para dar un testimonio de paz, justicia y vida. 


Víctor Rey, Humberto Lagos, Oscar Pereira y Arturo Chacón
La última vez que nos vimos, el año pasado en la Consulta de Escritores Cristianos de Letra VIVA, me manifestó su profunda preocupación por la realidad de las iglesias evangélicas en relación a la poca pertinencia e influencia que tienen la sociedad y la falta de una reflexión seria en relación a los nuevos desafíos que el cambio cultural plantea a los cristianos. Me pidió si a través del CREE y la Fundación Kairós podíamos empezar un ciclo de reflexión sobre la iglesia, la familia, el trabajo y la sociedad. Doy gracias por este impulso que nos ha permitido comenzar un curso del Centro de Estudios Teológicos Interdisciplinarios (CETI), en colaboración con el CREE y Arturo sin quererlo fue el impulsor.

Poe último quiero recordar una frase que compartió en la última cena de fin de año que CREE acostumbra a realizar en la casa del pastor César Beltrán citando a Albert Einstein dijo: “La vida es como la bicicleta, hay que pedalear hacia adelante para no perder el equilibrio.” Considero que esta es la enseñanza que nos dejó, pedalear, pedalear y pedalear en la vida para no perder el equilibrio. ¡Buen viaje amigo Arturo! 


Sobre el autor: 

Víctor Rey es Profesor de Filosofía, egresado de la Universidad de Concepción, Chile. Licenciado en Ciencias del Desarrollo (ILADES), Master en Comunicación Social (Universidad Católica de Lovaina, Bélgica).  Miembro fundador de la Comunidad de Reflexión y Espiritualidad Ecuménica (CREE). Actualmente es miembro de la Comunidad El Ciruelo en Mar del Plata, Argentina, coordinando los Programas de CETI y DINA de la Fundación kairós.

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