martes, 17 de diciembre de 2013

DIGO

El hombre no ha nacido
para tener las manos
amarradas al poste de los rezos.

Dios no quiere rodillas humilladas
en los templos,
sino piernas de fuego galopando,
manos acariciando las entrañas del hierro,
mentes pariendo brasas,
labios haciendo besos.

Digo que yo trabajo,
vivo, pienso,
y que a Dios le gusta mucho
y respondo por ello.

Y digo que el amor es el mejor sacramento,
que os amo, que amo
y que no tengo sitio en el infierno.

(Jorge de Bravo, poeta costarricense.  1938-1967.)

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