domingo, 11 de agosto de 2013

El culto a Hugo Chávez

 




Por Amalia del Cid

En estos días el verdadero origen de Hugo Chávez es un enigma. Sabemos que vino al mundo en 1954, como el segundo hijo de un matrimonio de maestros de primaria; sin embargo, hay nuevas noticias, que lo alejan del plano terrenal. En Venezuela el mandatario Nicolás Maduro asegura que “Cristo redentor se hizo carne en Chávez”; mientras en Nicaragua, el inconstitucional presidente Daniel Ortega parece estar convencido de que Chávez fue enviado por Jesucristo para ser la “luz” en nuestro camino.

En vida, Hugo Chávez era “Hijo del Libertador Simón Bolívar”; pero desde su fallecimiento —el 5 de marzo de este año, hace cinco meses— los títulos del mandatario venezolano se han multiplicado y cada nueva dignidad supera a las anteriores. El Gobierno nicaragüense, por ejemplo, lo considera “Comandante Eterno” y “Gigante Eterno”, de modo que, al menos en los discursos presidenciales, Chávez nunca fue tan “inmortal” como ahora.

No hay duda de que el Gobierno nicaragüense, igual que el venezolano, está intentando divinizar la figura del difunto caudillo, a través del discurso y de ciertas acciones, como la construcción de un monumento en la rotonda capitalina que ahora lleva su nombre, señala Michele Najlis, teóloga y analista.

Este culto a Chávez ha encontrado tierra fértil en la particular religiosidad de Rosario Murillo, primera dama de la República, secretaria de Comunicación y Ciudadanía de la Presidencia y devota de Jesús, la Virgen y del gurú hindú Sai Baba.

En los mensajes de Murillo, “hay una mezcolanza de símbolos religiosos. Hay palabras del cristianismo versión católica y versión evangélica. Pero también se pueden encontrar símbolos cabalísticos o de otro tipo de lenguaje religioso que no tiene una denominación concreta”, apunta la teóloga María López Vigil.

Gracias a esa mezcla, en un mismo discurso —el de la inauguración de la rotonda Hugo Chávez— se le escuchó decir que el fallecido presidente está “hablándonos, convocándonos”, desde el “Ojo Poderoso del Otro Plano” (para la doctora en Filología y Comunicación, Addis Esparta, Murillo se refiere al ojo de Dios) y acto seguido afirmar que en América se multiplican los milagros con la bendición de Dios y la Virgen.

Sin embargo, hay que reconocer que por primera vez el discurso religioso presidencial es congruente con la realidad, apunta Najlis. Para ella, los mensajes de “Peace and love” y “Nicaragua cristiana” desentonan con las golpizas impartidas a ancianos y estudiantes; no obstante, las intenciones de convertir a Chávez en un santo son más claras. Y por lo mismo, “es más fácil desentrañar la manipulación”.

“En el fondo están pidiendo que no les quiten el petróleo”, dice.

¿Agradecimiento o estrategia?


Es evidente que se busca revestir de espiritualidad religiosa a la figura política de Hugo Chávez, afirma María López Vigil. La pregunta es ¿Por qué?

Hay varias posibilidades. La primera es el agradecimiento. “Yo entiendo que para el poder presidencial que se ha beneficiado tanto de Hugo Chávez, ellos necesitan divinizarlo, tienen que agradecerle demasiadas cosas. Y no solo el Gobierno. La élite empresarial de este país tiene mucho que agradecerle a Chávez”, apunta María López Vigil. No obstante, agrega: “Cuando se agradece tan exageradamente, se termina diciendo: ‘Vos fuiste mi dios. Vos sos la luz del camino’, como dice Daniel. O ‘Sos la profecía cumplida’, como dice Rosario”.

Najlis, por su parte, duda que la campaña presidencial para “santificar” a Chávez se deba a puro y llano agradecimiento. “La estabilidad de este Gobierno depende de Maduro y para quedar bien con Maduro sacralizan a Chávez”, considera.

Por el petróleo comenzó la relación entre Daniel Ortega y Hugo Chávez. Probablemente uno de sus primeros acercamientos, si no el primero, fue el que ocurrió en Cuba, en abril de 2005, cuando Ortega, entonces líder de la oposición, se acercó para exponer “la grave problemática de Nicaragua y de la población empobrecida como consecuencia de la crisis energética mundial”.

En esa ocasión discutieron las compras de crudo que haría Nicaragua. Pero la iniciativa de un acuerdo petrolero con Venezuela para beneficiar a los alcaldes nicaragüenses era de Dionisio Marenco, en ese momento alcalde de Managua y presidente de la Asociación de Municipios de Nicaragua (Amunic). Por lo tanto, en esos términos se suscribió un contrato, en el 2006.

No obstante, en el 2007 Ortega y Chávez firmaron otro acuerdo, uno mediante el cual el Gobierno sandinista ha recibido más de 2,996 millones de dólares (casi 74,000 millones de córdobas), según datos del Banco Central de Nicaragua.

“Es posible que le debamos mucho a Chávez, qué bien por la gente pobre, qué alegre que te den una lámina de zinc. Lo malo es que es una medida de emergencia y clientelismo. Y lo que le dan a la gente es una migaja para lo que recibe (el Gobierno), que es escandaloso”, señala Michele Najlis. Y asegura que Chávez va a “vivir” mientras haya petróleo.

“Incuestionable”


El más reciente de los honores dedicados a Hugo Chávez por el Gobierno nicaragüense fue haberle puesto su nombre a la antigua rotonda Colón. “Gracias, infinitas gracias, porque es la primera plaza, la primera rotonda en el mundo, que tiene el nombre de Hugo Chávez”, exclamó José Javier Arrúe, embajador de Venezuela, en el acto de celebración del aniversario 59 del natalicio de Chávez, el pasado 28 de julio.

En la rotonda que ese día se inauguró, se alza un monumento construido para el difunto mandatario. Tiene tres árboles de la vida, que también representan tres cruces. Al centro está el rostro de Chávez. “Están queriendo decir que se sacrificó”, apunta Addis Esparta, doctora en Filología y Comunicación. Pero esos árboles, agrega, tienen un sentido de resurrección, porque Cristo resucitó.

El monumento, señala Esparta, es una mezcolanza de símbolos, tanto como los discursos son una amalgama de términos religiosos. Cuenta con cipreses (que representan llanto), agua (que significa vida) y hasta una serpiente emplumada, símbolo del dios Quetzalcoatl que, según el mito, murió y volvió a la vida glorificado bajo la apariencia del Sol.

“Yo lo veo un poco ridículo”, dice María López Vigil, refiriéndose a la exacerbación de la imagen de Hugo Chávez. Sin embargo, subraya, es preocupante la intención de convertirlo en una figura religiosa. “Se busca que nada en él pueda ser criticado, que todo deba ser aceptado, que no sea sometido al escrutinio al que cualquier autoridad pública debe ser sometida”.

Según Esparta, aunque el monumento de Chávez es un “símbolo personal” de Rosario Murillo, eso no significa que no puede enviar mensajes subliminales o bien despertar emociones en personas que simpatizan con Chávez y así ayudar a reafirmar el mito. “El mensaje subliminal que estás tirando ahí es que realmente debe respetarse la figura de Chávez y verlo como algo mesiánico”, advierte.

Y López Vigil agrega: “Las autoridades religiosas son discutibles y criticables, pero estos son mensajes dirigidos a la mayoría de la gente que supone que a un sacerdote nadie le puede criticar ni cuestionar. Ni al papa. Ese es el objetivo: hacerlo ver como a un dios. Y a Dios nadie le pide cuentas”.

Dos realidades distintas


Muchas veces Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, duerme en la tumba de Chávez. “Los vecinos son los que a veces se dan cuenta de que entramos en la noche y nos quedamos a dormir aquí. Y reflexionamos”, declaró hace dos días en el programa Diálogo Bolivariano, de la televisora estatal. Además, confirmó que lo sigue viendo reencarnado en forma de “pajarito”.

Pero este amor desbordado hacia el desaparecido caudillo va más allá de su sucesor. El alcalde de Caracas decidió cambiar el himno de la capital de Venezuela por uno en el que “se respire” a Chávez. Y en las calles ya hay altares.

Como si eso fuera poco, en junio el jurado del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar acordó, por unanimidad, entregarle un galardón extraordinario porque Venezuela “nunca ha tenido mejores comunicadores” que él y Bolívar, pese a que Chávez tuvo varias denuncias de medios de comunicación privados, por acoso, y durante su gobierno cerraron varios medios independientes.

“La intención de Maduro es crear una imagen sagrada para reforzar su propia imagen y afianzar su poder en Venezuela, que es tambaleante”, analiza Michele Najlis. Para ella, lo que pasa en Nicaragua es efecto colateral de la campaña de Maduro en Venezuela. Igual piensa Addis Esparta. En cambio, María López Vigil considera que son dos fenómenos distintos.

Sin embargo, coinciden en que es difícil que la idea de Hugo Chávez como figura religiosa sea aceptada en nuestro país tanto como lo está siendo en Venezuela, debido a que su recuerdo no está presente en el “imaginario nicaragüense”.

“En Venezuela la raíz del asunto es lo que Chávez hizo por la mayoría de gente pobre y naturalmente religiosa. En el caso de Nicaragua responde al estilo de gobierno, o más bien a estilo de quienes gobiernan”, explica López Vigil.

Por esa razón, no será fácil que el Gobierno nicaragüense pueda llegar a beneficiarse de la imagen divinizada de su protector, Hugo Chávez.

En Nicaragua


Las mayores señales de la “santificación” de Chávez siguen siendo los discursos presidenciales, aunque en el Hospital Infantil “La Mascota” se instaló un altar y en las calles de Managua ya se venden camisetas con el rostro del caudillo.

“Se vendieron para el 19 de julio. Pero se siguen vendiendo más las del Che y las de Sandino”, cuenta Erick Chávez, comerciante.

En unas, el difunto presidente aparece fusionado en un abrazo con Ortega. Y en otras, solo, con una leyenda que reza: “Pa lante, comandante”.

Además está la rotonda. La tarde de la inauguración, la primera dama proclamó a Chávez “Comandante Eterno”; pero Ortega no se presentó. Desde ahí, bajo la boina roja, la mirada del caudillo atisba el horizonte. Y casi se puede escuchar la voz de Rosario Murillo: Hugo, luz de eternidad. Chávez, “Guerrero Inmortal”.

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