viernes, 26 de julio de 2013

EL CONSUMO COMPULSIVO Y LOS PROBLEMAS PERSONALES


La adicción al consumo, la compra irreflexiva o la falta de control
 
pueden llegar a crear problemas personales.
 
 
Según un estudio europeo hecho público recientemente, una tercera
 
parte de los consumidores adultos euro-peos tiene problemas de
 
descontrol en la compra o en el gasto. Este estudio realizado en
 
cuatro regiones europeas, entre ellas en la Comunidad Castellano-
 
Manchega española, aclara que, a pesar de que la mayoría de los
 
consumidores adultos europeos (66-78%) tienen un nivel aceptable de
 
autocontrol en la compra y el gasto, una tercera parte (33-22 %)
 
presenta un nivel alto de adicción al consumo irreflexivo o
 
innecesario.
 
 
El estudio revela que el porcentaje de adicción consumísta es
 
ligeramente superior en las mujeres (34 %) que en los hombres (32 %).
 
Igualmente, y dentro dei grupo de adictos el 55% (18% del total)
 
presenta una adicción leve o moderada y el 45 % (15 % del total) una
 
adicción importante. El 3% llega niveles que pueden considerarse
 
patológicos.
 
 
Entre las principales causas de la adicción al consu-mo el estudio
 
destaca las siguientes:
 
 
1. Preexistencia de un tipo de personalidad característico, que se
 
denomina como 'caprichoso'. Este término, entendido en sentido
 
coloquial, se correspondiera con un carácter con fuertes tendencias
 
hedonistas dirigidas hacia el consumo. Este rasgo, junto con la
 
compulsividad y un nivel relativamente alto de ansiedad en relación
 
con la compra, configuran el perfil psicológico del adicto.
 
 
2. La insatisfacción personal y la falta de alicientes o estímulos
 
vitales distintos del consumo. Este sentimiento, típico del adicto al
 
consumo, se relacionaría más con una sensación de tedio o
 
aburrimiento que en un estado propiamente depresivo. La depresión
 
solo parece estar relacionada con la adicción al consumo en un número
 
muy reducido de casos, aunque quizá sean los de mayor gravedad.
 
 
3. Un alto grado de credulidad, falta de actitud crítica y
 
vulnerabilidad hacia los mensajes publicitarios, junto con una mayor
 
exposición a los medios de comunicación en los que estos mensajes son
 
más frecuentes. Como el estudio ha reflejado, los adictos reconocen
 
ver mucha televisión en un porcentaje que duplica los no adictos.
 
La mayor aceptación de cierto tipo de valores e ideas consumistas,
 
tales como la creencia de que el prestigio personal, el status y la
 
consideración social dependen de las cosas que se pueden comprar.
 
 
Otro tipo de factores que se relacionarían con la adicción al consumo
 
en los adultos, aunque en forma menos importante que los anteriores,
 
son la baja autoestima, el mayor deseo de estimulación social o de
 
atracción por los lugares donde hay muchas personas y la inseguridad
 
respecto al propio atractivo físico.
 
 
 
LAS MUJERES GANAN A LOS HOMBRES
 
 
 
El estudio pone de manifiesto que las mujeres han resultado ser, de
 
forma altamente significativa, mucho más adictas a estímulos de
 
consumo. Esto aparece en todas las cuestiones relacionadas con la
 
atracción por las tiendas y comercios, ver escaparates, acompañar a
 
otras personas a hacer sus compras, ir a grandes almacenes aunque no
 
se tenga nada que comprar etc. También ha resultado evidente que las
 
mujeres utilizan más la compra para afrontar situaciones de tristeza,
 
abatimiento o depresión. Sin embargo no hay diferencias
 
significativas entre hombres y mujeres respecto a la compra
 
impulsiva, ni en cuanto al autocontrol o el desajuste en el gasto.
 
 
Tampoco en las otras respuestas relacionadas indirectamente con el
 
comportamiento de compra (aceptación de valores consumistas,
 
desconfianza hacia la publicidad etc) se han encontrado diferencias
 
significativas entre hombre y mujeres.
 
 
 
LOS JOVENES: POBLACIÓN DE RIESGO
 
 
 
La población joven se puede decir que constituye uno de los sectores
 
más proclives a la práctica de la adicción consumista. El estudio
 
destaca algunas de las causas de esta preocupante tendencia:
 
 
1. Preexistencia de rasgos psicológicos específicos que combinan el
 
ser "caprichoso" con la impulsividad, la habilidad y un nivel alto de
 
ansiedad en relación con la compra.
 
 
2. La insatisfacción personal, la sensación de tedio o aburrimiento y
 
la falta de alicientes no consumistas que en los jóvenes es muy
 
frecuente.
 
 
3. La mayor aceptación de valores consumistas y la vulnerabilidad
 
psico-lógica hacia los mensajes que relacio-nan el consumo con la
 
felicidad, el éxito social y el prestigio personal.
 
 
4. La atracción por los por los estímulos de consumo como pasar el
 
tiempo en hipermercados y grandes centros comerciales, ver anuncios,
 
mirar escaparates, entrar en comercios aunque solo sea a mirar, etc
 
son actividades que por sí mismas no pueden considerarse consumo,
 
pero que en los jóvenes provocan un efecto muy intenso de incitación
 
a la compra y predisponen a la adicción al consumo.
 
 
5. El bajo nivel de autoestima y la desconfianza hacia las propias
 
aptitudes o habilidades.
 
 
 
LOS JOVENES POR DELANTE DE LOS ADULTOS
 
 
 
De los datos, resulta un porcentaje del 46 % de adictos al consumo
 
(englobando en este término los que tienen una atracción intensa por
 
los estímulos de compra y los que carecen de autocontrol en el
 
consumo y en el gasto) y un 540/p de no adictos. La diferencia entre
 
hombres y mujeres es más acusada que en los adultos, puesto que el
 
porcen-taje de adicción es el 53% en el caso de las mujeres y el 39 %
 
en el caso de los hombres jóvenes.
 
 
Dentro del grupo de adictos presentarían una adicción leve o moderada
 
el 44% (el 20% del total) y un nivel importante el 56 % (26 %
 
respecto del total). Aproximadamente el 80 % de los jóvenes tiene un
 
nivel de adicción al consumo que se puede considerar patológico.
 
 
RECOMENDACIONES
 
 
A partir de lo dicho el estudio propone varias recomendaciones a
 
seguir:
 
 
1. Es necesario que la sociedad entera (Instituciones. asociaciones
 
de consumidores, padres y educadores) tomen conciencia de la
 
importancia de los problemas personales y sociales que derivan de la
 
adicción al con-sumo, esto es la compra compulsiva, la falta de auto-
 
control y responsabilidad en el consumo y en el gasto.
 
 
2. Realización de campañas especificas de sensibilización y
 
prevención.
 
 
3. Intensificar la educación de los niños y jóvenes como consumidores
 
responsables y autocontrolados.
 
 
4. Hacer llegar a los padres las recomendaciones adecuadas respecto a
 
la educación de SUS hijos como consumidores responsables.
 
 
5. Fomentar las actividades de ocio no consumista de niños y jóvenes.
 
 
6. Limitación de todo tipo de publicidad o de ofertas comerciales que
 
estimulen la compra a crédito, enmascarando los auténticos efectos
 
que estas compras representarán para el consumidor.
 
 
7. Ofrecer asesoramiento y ayuda psicológica, creación de grupos de
 
autoayuda y de la figura del "tutor voluntario" para los adictos al
 
consumo. Posibilidad de autolimitación previa en la compra a crédito.
 
 
publicado por Consumidores Éticos y Usuarios (CECU)
 
Madrid, España.

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