lunes, 10 de junio de 2013

MARGARETA GRUBER

EUNUCOS POR EL REINO DE DIOS

“... y hay eunucos que se hicieron tales a sí mismos por el Reino de los Cielos” (Mt
19, 12). Esta frase es probablemente uno de los logia auténticos de Jesús. Sólo lo
transmite Mateo, en el contexto de la pregunta sobre el divorcio (Mt 19, 3-12). La
autora trata de interpretarlo en su contexto para remontarse luego al origen del
logion; y tras una breve ojeada a la historia de sus interpretaciones, acaba con
unas reflexiones hermenéuticas que animen al lector o lectora a su confrontación
personal con esta provocativa cláusula de Jesús.

“Eunuchen wegen des Himmelreiches”. Mt 19, 12 als jesuanische Legitimation der
christlichen Ehelosigkeit, Geist und Leben 76 (2003) 263-271.

1. CONTINENCIA E INCAPACIDAD PARA EL MATRIMONIO
El capítulo Mt 19 va unido al así llamado sermón de la comunidad de Mt 18, en el
que Jesús instruye a sus discípulos y a la comunidad de Mateo sobre las condiciones
de vida en el “reino de los cielos”. A estos destinatarios se dirige también ante todo la
siguiente alocución de Jesús acerca del divorcio y la continencia, motivada por la
capciosa pregunta de los fariseos (Mt 19,3):
Mt 19,9: «os digo que quien repudie a su mujer – salvo el caso de fornicación - y se
case con otra, comete adulterio»
La interpretación de este versículo depende de la semántica de dos conceptos
griegos:
En la llamada ”cláusula de fornicación” se discute la palabra griega porneia,
relaciones sexuales ilegítimas: ¿Tiene en Mt 5,32 y en Mt 19,9, el sentido de adulterio o
el de matrimonio entre parientes, ilegítimo según el derecho judío pero aceptado por los
gentiles, cuya disolución se supone permitida?

La palabra moijeúein, se traduce normalmente por cometer adulterio. La
investigación semántica de N. Baumert concluye sin embargo que este verbo significa
deshonrar, dejar embarazada de manera impura, o sea “tener relaciones sexuales de
manera impura y sin responsabilidad personal”. Según esto, moijeúein en Mt 19, 9
califica de moralmente ilícita la nueva relación de quien ha despedido por su cuenta a
su mujer. Baumert traduce: «Pero yo os digo: quien despide a su mujer, fuera del caso
de incesto, y se casa con otra, lleva a cabo una unión sexual deshonrosa (que deshonra
a esta nueva mujer y a sí mismo)».
La dura exigencia de Jesús
–como respuesta a la “dureza de corazón” de los hombres, a la que corresponde la
práctica del divorcio tolerada por Moisés (Mt 19, 8)– significaría: si un varón, por cuenta
propia, o sea culpablemente, despide a una mujer “no tiene ningún derecho moral ni
ético, a contraer un nuevo matrimonio, sean cuales fueren las disposiciones jurídicas”.
Aunque los exegetas están de acuerdo en que Jesús, en este lugar, no pretende
promulgar ningún nuevo “derecho matrimonial”, su respuesta es incompatible con
cualquier divorcio y exige continencia al varón separado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Bienvenido! Tus comentarios y reacciones son bien recibidos