sábado, 13 de abril de 2013

Padre Anselm Grün: Una espiritualidad para que mi vida tenga sentido

Queridas hermanas, queridos hermanos, a la pregunta acerca de qué es lo que significa “espiritualidad”, la palabra viene de espíritu y se refiere al Espíritu mismo, pensamos como cristianos en el Espíritu Santo. Podríamos decir entonces que la espiritualidad significa brevar de la fuente del Espíritu Santo y la fuente del Espíritu Santo por supuesto también es el Espíritu de Jesús, es hacerse permeable al Espíritu de Jesús y dejar que eso también se traslade hacia afuera. El maestro Ekahar decía una vez que el objetivo es que nosotros formemos la imagen de Cristo en nosotros y lo conformemos hacia afuera. Decía que lo vivamos y que el Espíritu de Jesús marque su impronta en nosotros.

En tres pasos quisiera abordar este tema de la espiritualidad esta tarde. Lo primero es: “¿de donde vivo?” Se puede decir que vivo a partir de la fuente del Espíritu Santo pero eso ¿se puede sentir?, ¿se puede apreciar?, se puede ver en lo que irradia una persona. Si por ejemplo mi trabajo irradia agresividad, entonces esa no es la fuente del Espíritu Santo. Si estoy agotado, entonces eso significa que no estoy brevando de la fuente del Espíritu Santo porque esa es una fuente inagotable por ser una fuente divina. Si estoy agotado entonces me tengo que dar cuenta que estoy brevando de una fuente turbia. ¿Y qué son estas fuentes turbias? Puede ser la presión de tener que demostrar al exterior, hay gente que en todo lo que hace tiene la sensación que se tiene que demostrar, que la gente los alabe y los aplauda, o hay otros que en todo lo que hacen se ponen bajo una presión, y estas son las fuentes turbias. Experimento en mi caso también que estoy agotado y entonces se que fue una fuente turbia, porque en realidad no es el trabajo el que nos agota, el que nos cansa, el que nos agobia, sino las actitudes de como enfrentamos el trabajo. El perfeccionista que no quiere hacer fallas por ejemplo, gasta muchísima energía brevando de esas fuentes turbias. Una mujer me decía: “no puedo entrar en el silencio porque hay un volcán dentro mío”. Si tengo que vivir con esa imagen entonces gasto tanta energía para tratar de mantener calmo ese volcán y la energía que pongo en eso luego me falta para el trabajo. Otro ejemplo: alguien me contaba de un departamento de trabajo que en realidad trabajaba 14 horas al día y la gente de ese departamento era la más angustiada y menos conforme, y ¿cuál es el problema? el problema es que el está brevando de una fuente turbia, se está escondiendo detrás de su trabajo para que nadie lo critique. Es decir que cuando alguien les dice: “trabaja tanto como yo, entonces me podes decir algo coherente”, entonces esa persona está brevando de una fuente turbia, la fuente del temor a que lo ataquen, a que lo critiquen. Por ejemplo los patrones de vida. En algún momento acompañé a un sacerdote que se desgarraba por un conflicto que de hecho no era un conflicto significativo, pero cuando el tenía 12 años el matrimonio de sus padres había entrado en una etapa de crisis entonces el se sentía que con sus problemas no tenía derecho de ser, lo importante era que a los padres les fuera bien pero el en realidad no tenía ningún derecho a plantear sus problemas. Si uno vive así, sin tomarse en serio, entonces uno se sobre exige. U otro sacerdote que se desgarraba también, colapsaba, no por exceso de trabajo sino porque cuando tenía 12 años el hermano se había accidentado y había fallecido y el debía asumir su campo, su estancia, el padre luego falleció un año más tarde y entonces el chico pensaba que debía ser el sol para la madre y quien vive con una imagen así obviamente que se siente agobiado, se agobia si uno siempre siente que tiene que ser sol para alguien y se sobre exige en todo. Eso son los motivos y seguramente hay muchísimos más pero no voy a enumerarlos a todos.

La pregunta es ¿qué significa brevar de la fuente del Espíritu Santo? Requiere aquello que nos pide Jesús y lo que nos pide es que cada uno tome su cruz. Significa no doblarse o menospreciarse sino distanciarse del ego, el ego siempre pretende ponerse en el centro, pretende imponerse, pero vivir de la fuente del Espíritu Santo significa ser permeable al Espíritu de Dios y eso no significa ponerse en el centro sino que justamente que la energía de Dios fluya a través mío. Yo mismo muchas veces experimento que muchas veces acepto demasiadas citas, demasiadas cosas y entonces digo “bueno, ahora lo aceptaste, ahora basta con confiar que la fuente del Espíritu Santo realmente funcione y fluya. Basta con confiar que el Espíritu Santo fluya a través mío y toque a quienes me escuchan porque no soy yo el que los tiene que tocar sino Dios a través mío.

Y si vemos cuáles son los efectos que tiene una fuente podemos encontrar que tiene cinco efectos:

· Primero la fuente refresca. Si yo vivo a partir de la fuente del Espíritu Santo entonces mi vida no va a ser mera rutina sino que va a estar refrescándose porque le confío a mi intuición, no tengo que esforzarme permanentemente de lograr y rendir cada vez más sino que soy permeable a lo creativo del Espíritu Santo.

· Lo segundo es que la fuente sana. Habíamos escuchado ya a la mañana la historia en el lago de Bethesda donde Jesús a través de su Palabra logra que cada persona se conecte con su fuente interior, y esta es una imagen importante para mí para una terapia espiritual. No tengo que enseñarle a nadie algo que nunca ha escuchado, lo que debo hacer es conectarlo con su propia fuente interior del Espíritu Santo, esa fuente interior que está dentro nuestro y que nos permite la autosanación. Todos disponemos de esa fuente en nosotros. Ese es el segundo efecto, el hecho de confiarle a la fuente y de confiar en que el Espíritu Santo va a poder sanar nuestras heridas y nuestras enfermedades. Básicamente requiere que yo permita que el Espíritu Santo pueda fluir dentro de mis heridas y de mis debilidades.

· El tercer efecto es que la fuente fortalece. Cuando vivo a partir de la fuente interior puedo sentirme fortalecido.

· El cuarto efecto es que la fuente fructifica. Una vez que algo florece eso significa que es algo más que mi mero quehacer. Hay gente que hace mucho y que hace mucho alboroto alrededor de ellos pero en realidad no son muy efectivos y eso demuestra que hay demasiado ego presente en esa actividad, porque si algo fructifica, si algo florece, entonces eso demuestra que aquí fluyó el Espíritu Santo.

· El quinto efecto es que la fuente purifica. Cuando uno está en la montaña y ve los manantiales, uno ve que las fuentes de agua cristalina purifican.

Esto para mí es una imagen realmente importante porque cada uno de nosotros a lo largo de nuestras vidas nos vamos a ver ensuciados, contaminados por las emociones alrededor nuestro. Cuando alguien nos critica, está enojado o reta alrededor nuestro, entonces nuestras emociones se mezclan con eso y de alguna manera ni lo notamos, yo mismo lo experimento cuando estoy en la administración y viene un colega y se enoja con otro y entonces cuando yo estoy en mi centro yo lo escucho pero puedo esperar a que termine de retar y estar enojado y entonces le pregunto “a ver como lo vamos a manejar y como lo vamos a arreglar” y lo puedo hacer con calma. Pero si no estoy en mi centro entonces esas emociones negativas me van a sobrellevar y se van a mezclar con mis emociones y entonces voy a empezar yo también a retar al otro e inmediatamente contribuyo a esa contaminación ambiental de emociones. Conozco empresas en donde hay secciones enteras en donde hay una niebla, una turbiedad de emociones y eso tiene que ver con que se breva de fuentes turbias, por eso creo que es importante el como poder purificar la fuente. La palabra “saciar” significa en alemán calmarse, aquietarse. Cuando me aquieto lo turbio se aclara. También el vino cuando se aquieta, cuando se asienta, se aclara; y hay una poesía china muy hermosa que dice: “¿Cuánta quietud es necesario juntar para poder clarificar todo lo turbio que está en nosotros?”. Y lo que creo es realmente importante es que logramos que nuestras emociones se clarifiquen, se purifiquen, entonces ustedes escucharán que la fuente del Espíritu Santo no es algo abstracto sino que requiere que nuestra vida sea diferente y que adquiera otra calidad, y se vuelve diferente, porque cuando yo acompaño gente que está agotada, agobiada, por supuesto que trabajan mucho, pero no les pregunto cuanto tiempo trabajan sino con que actitud trabajan. Hace 17 años acompaño a gente que presenta el síndrome de agotamiento crónico y un sacerdote dice que quien da mucho necesita mucho. Esto por supuesto no se puede generalizar pero hay gente que da mucho porque necesita mucho, necesita afecto, necesita confirmación, éxito, reconocimiento. Si doy porque necesito nunca voy a recibir lo que necesito, pero si yo brevo de esa fuente interior entonces puedo dar tanto porque esa fuente es inagotable, esa fuente me permite conectarme con la fuente del Espíritu Santo. Por supuesto que voy a recibir algo a cambio pero no estoy dando porque recibo sino que doy porque tengo mi misión interior y veo que yo parto en mi actividad de esta fuente interior.

Una señal de que brevo de mi fuente interior también es lo que irradio. Yo acompañaba durante un tiempo a una médica que siempre se volvía a enfermar porque ella realmente hacía mucho por sus pacientes y le preguntaba por qué era así, que por qué trabajaba tanto, entonces ella me decía: “Jesús quiere que yo esté para los pacientes” Eso sonaba devoto, pero que su cuerpo y su psiquis en realidad estaban comunicando otra cosa y en la tercera conversación que de chica había hecho la experiencia de que en realidad no había lugar en este mundo para ella, que la habían pasado por alto en su familia y que su trabajo, eso de trabajar hasta extenuarse era un solo camino para obtener un lugar en este mundo pero ella había gastado su patrón de vida y en realidad no había recurrido a esa fuente interior del Espíritu Santo. Por supuesto que Jesús quiere que estemos para los demás y no solamente alrededor de nosotros pero no quiere que nos enfermemos y que nos desgastemos sino que quiere que encontremos cada uno su medida, que cada uno contemple su medida y la considere y entonces vamos a poder dar sin agotarnos.

Este es el primer aspecto sobre el que quería hacer referencia en el sentido de abrevar de la fuente interior del Espíritu Santo, por supuesto que no va a ser siempre, siempre van a volver a aparecer aguas turbias, siempre nos vamos a volver a calificar, pero cuando eso sucede no valen la pena los reproches, lo importante es encontrar la quietud y el silencio y confiar que debajo de esa fuente turbia va a estar y vamos a encontrar la fuente clara del Espíritu Santo.





La pregunta es ahora “¿Cómo nos conectamos con esa fuente interior?” Para eso son aplicables todas las vías que nos pone a disposición la tradición cristiana, la oración, la meditación, el culto, el canto por ejemplo para muchos es una forma de acercarse a esa fuente interior porque cuando cantan se conectan con eso. Acompañé a una mujer que era jefa de enfermeras en un hospital y ella también oraba y meditaba pero su vida espiritual no la salvó del agotamiento, por el contrario, en realidad tenía la sensación de que además del trabajo necesitaba orar, como que el orar fuera otro trabajo más además del propio, y entonces, con ese grupo de personas hice un fin de semana de meditación. En la meditación hay que cuidar la respiración para que el aire una la mente, el sentimiento, la vitalidad y la sexualidad y, esa mujer, sólo podía respirar en la parte alta, no tenía tampoco sentido explicarle la técnica de respiración porque de hecho la respiración es una demostración de que estamos reprimiendo ira o desilusión o miedos y básicamente eso era una manera de hacer pasar a través de la respiración la ira. El otro tema era la necesidad de sexualidad, de comunicación y de vínculos. Cuando ella reconoció que eso era así se conectó con esa fuente y sintió que a través de la oración y de la meditación no estaba haciendo un trabajo sino que se trataba de encontrar un espacio interior de una fuente que le permitía realmente recuperarse. Por supuesto todos nosotros quisiéramos vivir a partir de esa fuente pero es desagradable el camino hacia esa fuente a través del enojo o de la vitalidad o de la sexualidad o de la vida. Los americanos hablan del “Espiritual bypassing” como un atajo espiritual para llegar a esa fuente pero en realidad se trata solamente de pasar a través de la propia verdad, de la propia realidad; sólo así puedo llegar al fondo de mi alma, así descubro esa fuente interior y así voy a poder fluir.

Una forma importante para conectarse con la fuente interior son los rituales sanadores y me voy a permitir abordar un poquito este tema. Los rituales en la tradición cristiana siempre se practicaron. Nosotros en los años ’60, ’70, en Alemania, tuvimos un movimiento medio contrario, todos usaban trenzas que había que cortar, pero también éramos jóvenes nosotros y queríamos recortar algunas tradiciones. El contacto con la psicología de Joung nos permitió redescubrir el significado y la importancia de los antiguos rituales sanadores, sanadores por cierto. Y quiero al respecto hacer referencia a una historia bíblica que plantea siete imágenes respecto de los rituales. Es la historia de la escalera al cielo de la que soñó Jacobo. Jacobo estaba huyendo de su propia sombra, de su hermano, y cuando huía esa primera noche toma una piedra como almohada, se acuesta sobre ella y sueña que el está viendo una escalera que une la tierra y el cielo y ahí arriba están subiendo los ángeles, y arriba está Dios que le dice: “estoy haciendo en ti lo que te he prometido”. Son esas imágenes de los rituales. Yo tomo algo firme en la mano, puede ser una vela que enciendo, una cruz o un ángel, hago un gesto, hago algo concreto. El segundo tema es que los rituales abren el cielo sobre nuestra vida, es decir que nos amplían el horizonte. Los rituales son mucho más que solo costumbres, siempre tienen algo que ver con Dios, tienen que ver con que Dios brilla y echa la luz a nuestra vida. Lo tercero es que los rituales confirman que mi vida va a tener éxito, que voy a lograr tener una buena vida, que Dios realmente concreta eso que promete. Naturalmente sabemos que el éxito de nuestra vida no va a depender de encender una vela o que no va a depender de algún gesto que hagamos pero en tanto concientemente encendamos una vela nos rememoramos que la luz de Dios ilumina mi oscuridad y que yo estoy bajo esa anunciación de Dios de que mi vida culminará como El lo piensa, no como yo la pienso, pero la lograré vivir. Y esas son certezas que yo necesito, es decir certeza de que mi vida está bendecida por Dios. Jacobo se despierta de su sueño, le llama la atención que ese es un lugar sagrado, una puerta del cielo, toma la piedra como piedra de recuerdo, la unge con aceite y reconoce que esta es la Casa de Dios, es decir que esta es otra imagen, la cuarta imagen, porque los rituales crean tiempos y espacios sagrados. Lo sagrado para los griegos es aquello que se retrotrae del mundo, aquello que sobre lo que el mundo no tiene poder y para los griegos sólo lo sagrado realmente sana, solo sagrado hace de un hombre un hombre sano. Es decir que ese tiempo del ritual es un tiempo sagrado que le pertenece a Dios y a mi y en ese tiempo yo disfruto, nadie tiene acceso a mi, nadie me molesta, nadie me perturba, siempre va a ser mi tiempo personal, específico y especial para mi. Este tiempo sagrado me vincula con ese espacio sagrado, ese espacio profundo, interior, en donde nadie me puede herir, en donde tampoco están las otras personas con sus exigencias, con sus juicios, y en donde todos mi propios reproches y debilidades no tienen espacio tampoco, es ese lugar sagrado en donde habita Cristo y allí donde el habita yo estoy sano, yo estoy curado y ahí tampoco tiene espacio la culpa. Algunos opinan que la dogmática católica es algo pasado de moda o difícil de entender pero en realidad el dogma católico justamente tiene como objetivo el mantener despierto el misterio y quisiera abordar un dogma que es el dogma de María Inmaculada. Literalmente dice que María ha sido salvada del pecado original, y ¿cómo se entiende esto? En realidad María es un tipo del hombre “redento” , se dice de María lo que vale para todos nosotros, es decir que nacimos en un mundo donde el pecado nos contamina, de hecho las estructuras de la sociedad de alguna manera están contaminadas e infectadas por el pecado pero al mismo tiempo también vale y eso no es lógico sino simplemente es otro lenguaje que permite dejar abierto el misterio, al mismo tiempo vale entonces que allí donde Cristo está en nosotros hay algo puro, inmaculado, limpio, que no está contaminado por el pecado original ni por la culpa y la Liturgia lee justamente en la celebración de María Inmaculada en Éfeso 1 donde mirando a Jesús nosotros vamos a estar inmaculados y esto realmente es una imagen muy importante porque ese tiempo es sagrado, no importa los errores que cometamos o el embrollo en el que estemos, si llegamos a la profundidad en nosotros ahí estamos puros, ahí estamos inmaculados y allí nos reencontramos con la imagen original que Dios se hizo de nosotros, allí nos reencontramos con ella así original e inmaculada y no es la imagen que nosotros nos hemos impuesto.

Ustedes pensarán bueno, el monje puede hablar pero por supuesto que estoy contento de poder tener varias horas de silencio, de tiempo sagrado para mi todos los días, pero los rituales se pueden vivir en formas diferentes, por un lado sí me tomo tiempo para la oración, para, la meditación, para leer las escrituras sagradas e incluso también para hacer algún gesto, pero por otro lado también puedo hacer aquellas cosas que igual hago de determinado modo, nos levantamos, nos lavamos, nos vestimos, a eso lo puedo hacer apurado o lo puedo hacer como símbolo. Me levanto, participo de esa resurrección, lavo de mí todas esas imágenes turbias, que enturbian mi verdadera esencia. Una madre de cinco hijos me dice “los cinco minutos que yo estoy sola en el baño son mi tiempo sagrado que yo realmente disfruto y seguro que cada uno de ustedes tiene un tiempo sagrado, simplemente hay que concientizar que ese tiempo es sagrado, hay que decir ese tiempo me pertenece, no hay que pensar en todo lo que hay que hacer, el trabajo, las citas, no, hay que disfrutar que ese es un tiempo en donde estamos ante Dios, en donde estamos en nuestro espacio profundo y en donde no hay lugar para nadie más y esa es la forma en que nuestra vida puede sanar y puede ser plena. En ese espacio sagrado está la fuente del Espíritu Santo.

Permítanme una breve palabra más porque le Espíritu Santo, en el Evangelio de San Juan en realidad siempre se describe como el Espíritu de la Fuente. En el Evangelio de San Lucas el Espíritu Santo es el Fuego, y ustedes conocen la historia pentecostal en donde el Espíritu Santo aparece como lenguas de fuego hacia los discípulos y para mi esta es una imagen realmente interesante porque yo experimento sobretodo en gerentes de empresas en el mundo económico que el lenguaje suele ser frío, distante. Una mujer me decía que ella escuchaba hablar a un hombre y decía qué lenguaje más frío que tiene este hombre, y así como dice San Lucas el Espíritu Santo nos da calor a través de las chispas que nos llegan a través de las llamas. El Corazón de Jesús realmente exhalaba tanto calor que uno se encontraba con el propio calor. Un lenguaje “frío” escinde, solamente un lenguaje de “calor” despierta la vida. Un teólogo holandés dice que muchos están sufriendo de este síndrome de agotamiento total porque siempre tienen abierta la puerta de su horno, simplemente se trata de cerrar puertas para que esa chispa del fuego divino pueda quemar y quedarse en nosotros y quien piensa que puede decir palabras espirituales y si estas no vienen de su fuente interior entonces suenan vacías, no alcanzan, no llegan, por eso es que es importante volver a reencontrarse siempre con esa brasa, con esa chispa, con esa llama del Espíritu Santo que le da calor a nuestro lenguaje, que no desprecia al prójimo. En la Biblia leemos: “tu lenguaje te delata” le dice a Pedro, porque nosotros experimentamos que el lenguaje nos delata. Muchas veces en las empresas experimento que ni bien habla el jefe uno me dice que eso tiene algo de desprecio, de reproche, o que juzgan, que evalúan, que descalifican y eso no es un lenguaje que surge del Espíritu Santo. La espiritualidad concretamente también se traduce en mi lenguaje y en la forma de expresarme. Paul Zelan, un poeta judío decía que “no hay fe sin lenguaje y no hay lenguaje sin fe” porque si yo hablo verdaderamente como el lenguaje lo quiere entonces se encuentra el núcleo bueno en el ser humano porque muchas veces el lenguaje juzga, evalúa, pero la fe se tiene que expresar en el lenguaje. Yo puedo decir que yo creo en el Espíritu Santo y en Dios pero si mi lenguaje expresa otra cosa entonces eso no sale de la profundidad. Inmediatamente se torna un juicio o una valoración o una calificación y entonces yo irradio frío y no calor. Esa es la cuarta imagen de que los rituales generan espacios y tiempos sagrados. La quinta imagen es que toma la piedra como símbolo del recuerdo porque son estos símbolos de recuerdo los que nos hacen pensar que Dios realmente está presente. El recordar significa llevarse la realidad de Dios al corazón para que se vuelva una verdad interior y no una verdad en la cabeza y siempre necesitamos de estos símbolos de recuerdo. Pueden ser las campanas de una iglesia que nos recuerdan que está Dios presente que tocan a cada hora para que brevemente nos detengamos en el trabajo y oremos, o hay muchos pequeños símbolos del recuerdo donde recordamos que Dios es la verdadera realidad. La sexta imagen es cuando toma la piedra y la unge con aceite, es un gesto muy tierno, es decir que los rituales son la certeza del amor tierno de Dios, porque el amor de Dios lo experimento en el amor de una persona que me abraza, pero tratando yo tiernamente a la piedra, a la cruz, a la vela, ahí yo tengo la sensación que el mismo trato recibo de Dios. La séptima imagen es que los rituales crean una casa, un hogar en donde yo me puedo sentir a gusto, y en alemán decimos hogar que está relacionado con secreto, es decir, solo podemos estar en nuestro hogar cuando Dios vive en nosotros. Justamente las personas ancianas que viven solas tienen rituales y es un camino muy importante para sentir hogar. Mi madre falleció a los 91 años y en los últimos años tenía muy poca visión, se atuvo a los rituales, no se lamentaba, vivía su vida, se levantaba a las 7:00 hs. a las 8:00 hs. iba a la Eucaristía, hacía el almuerzo, se acostaba en el sofá, rezaba tres rosarios para sus hijos y nietos de esta forma tenía un ritual en el día y esto le daba una sensación de hogar. La sensación de hogar no es nostalgia sino que en los rituales participamos de la fuerza vital y en la fe de nuestros mayores. Lo que nosotros hacemos ya lo han hecho antes otros y haciendo nosotros lo mismo participamos de ellos. Ellos están ahora con Dios, están en la terminación y así los rituales nos recuerdan a ellos y a su terminación pero así también en la forma en que ellos resolvían sus problemas, resolvían su vida.

Bien, estos son rituales pero no quiero profundizar demasiado en ello pero doy dos ideas más. Muchos rituales tienen que ver con bendición, son rituales de bendición, y un ritual de la mañana, es muy lindo para mi este gesto de la bendición, si usted hace este ritual no demora mucho tiempo, son uno o dos minutos. Ustedes se imaginan que hacen fluir la bendición a sus hijos a través de las manos entonces van a tener confianza, los niños están protegidos, la bendición de Dios los envuelve, ustedes los pueden soltar para que salgan al mundo porque no están solos sino que están bendecidos, o pueden llevar bendiciones a los ambientes de su casa. Muchos me relatan que cuando van la mañana a su sala todavía está colgando allí el conflicto de la noche anterior en donde la conversación no fue buena, se hicieron reproches, y si en ese ambiente envío la bendición de Dios lo voy a experimentar de otra manera porque la bendición va a penetrar por mi casa y va a expulsar todo lo demás. Puedo enviar bendición a la gente con la cual trabajo o a los ambientes en donde trabajo o a todas las personas que se me ocurra que tal vez necesiten esta bendición muy en particular. Y como bendición de la noche, para mi este gesto es un ritual muy lindo, es similar a cerrar una puerta, es sentir este espacio sagrado, no hacer nada, estar simplemente en este espacio sagrado y yo estoy en mi hogar en donde me siento protegido en Dios. Esto pueden ser buenas ayudas.

Otra imagen es que los rituales expresan sentimientos que si no, no se expresan y esto también tiene que ver con nuestros rituales eclesiásticos. Alguna vez bauticé a un musulmán que tenía algunos problemas con sus hijos y en el ritual, donde las personas ejecutan el rito por si mismo, donde no solo yo abro los oídos y la boca sino que la madre abre los ojos, la boca, bendice las manos y los pies y realmente fue conmovedor como el hijo de 14 años tomó en sus manos las manos del padre y rogó para que estas manos siempre encontraran trabajo y trajeran bendiciones. En ese momento sucedió algo entre el padre y el hijo porque el hijo aún antes no había expresado tales sentimientos. O la unción de los enfermos también es un excelente ritual. Una vez le di la Unción de los enfermos a una persona que estaba próxima a morir, con hijos de 20 y 22 que sabían que la mujer sufría de cáncer, nunca lo habían mencionado, no se animaban a hablar de ello, pero en estos rituales de la unción de los enfermos la imposición de las manos sobre toda la familia transmitiéndole “tu eres importante, te deseamos, la bendición de Dios para que te fortalezca en tu enfermedad y luego ungirle las manos, y a cada uno en la familia le pedí que dibujara la cruz en estas manos ungidas y expresara el deseo para la mujer enferma. Esto fue muy conmovedor para sus hijos puesto que era la primera vez en sus vidas para decirle a la madre algo que nunca antes le habían dicho. Yo creo que esta es “la” oportunidad de los rituales, también de los rituales eclesiales que claro que siempre necesitan nuevas interpretaciones, no hay que inventarlos pero hay que celebrarlos de tal manera que sintamos que son nuestros rituales. Y los maravillosos rituales que nos muestra la iglesia como el Bautismo, la Confirmación, la Eucaristía y la Unción de enfermos son realmente rituales maravillosos. Durante 25 años trabajé con jóvenes y me di cuenta que los jóvenes quieren estos rituales y para navidad hicimos servicios divinos con imposición de manos y colocábamos las manos sobre el altar, unos trescientos jóvenes a veces, todo en silencio entregábamos el nuevo año a Dios y pedimos que lo que tomábamos con nuestras manos del altar sea bendecido. Un ritual muy simple pero era algo que tocaba muy hondamente a los jóvenes. Yo creo que esta es la oportunidad y la riqueza de la espiritualidad, es decir, los que tenemos tradiciones cristianas sean llevadas de nuevo a la conciencia de las personas. Es que la riqueza de nuestra tradición sea reflejada de tal modo que se siente que hay mucha sabiduría, ternura y amor.

Otra imagen: los rituales cierran una puerta y abren una puerta. Muchos llegan de noche del trabajo a su casa y no han cerrado la puerta del trabajo, traen en su cabeza los problemas del trabajo y esto les impide estar a disposición para la familia, tal vez la mujer le cuente que sucedió con los niños, el marido no le preste atención y ahí se genera el primer conflicto. Primero entonces tengo que cerrar la puerta, la puerta del trabajo en este caso, ¿cómo lo puedo hacer? quedándome tal vez dos minutos más en mi oficina exhalando para soltar todo y en el camino trato de liberarme de lo que sucedió y a más tardar cuando abro la puerta de casa lo hago con la conciencia de que todo lo demás queda afuera. Una persona que estaba trabajando en jardín de infantes, soñó que la jefa le estaba arruinando la vida, le contaba al marido y el decía no tiene sentido que te lamentes, tienes que crear rituales distintos. Uno de los métodos es no permitir que la jefa entre en casa, en casa no hablo de la jefa porque no es tan importante como para que arruine la cena. Hoy muchos ya no pueden cerrar las puertas, es habitual que uno vaya caminando, hable por celular, haga su operaciones bancarias por celular, pero si no cierro las puertas y estoy siempre disponible, y estoy expuesto a la corriente de aire siempre esto no le hace bien al alma. Esto es el tema de los rituales como camino hacia la fuente interior. Hay muchos otros caminos, todos los caminos cristianos que nos conducen a la fuente interna, la liturgia, el servicio divino, la naturaleza también lo puede ser.

Y el tercer punto es que la espiritualidad significa transformación de vida. Esto no significa que voy a poner un apósito de piedad sobre mi vida y hacer solamente lo que debo cumplir sino que significa que en la espiritualidad yo miro mi vida tal como es y todo se puede convertir en un camino que me lleva a Dios. Quiero mencionar esto a través de algunos ejemplos. Veo reiteradamente a cristianos que van por la senda espiritual pero luego se lamentan que los ocupan las preocupaciones, que hay conflictos, que no tienen tiempo para orar o que quieren meditar pero hay intranquilidad interna pueden meditar o piensan “si yo rezo a Dios o genero confianza con Dios no debería tener temor”, pero todos estos reclamos o exigencias que nos hacemos, que si tengo fe no debería tener miedo, debería estar lleno de alegría, no debería ponerme presiones, esto no nos ayuda, esto pasa de lado por nuestra vida concreta. Para mi es que la “vida” me lleva hacia Dios. Por ejemplo la intranquilidad, si estoy intranquilo tengo que investigar por qué estoy intranquilo. Yo asistí a una amiga que quería meditar todas las noches y de tanta intranquilidad no lo podía hacer y quería que yo le recetara una disciplina para hacerlo mejor. Yo le dije: “tiene que mirar primero la intranquilidad, esto nos indica que hay cuestiones sin resolver”. Pronto se resolvió que no tenía una relación clara con su padre, padre que siempre le presionaba a rendir más aún. En la Biblia hay un pasaje maravilloso que nos muestra como puede producirse esa transformación. Dice en el evangelio de Lucas 14, “Jesús dice: si vas a la guerra con 10.000 soldados y otro se te enfrenta con 20.000 soldados mejor celebra la paz porque es mejor celebrar la paz que gastar todas las fuerzas en la lucha. ¿Qué significa esto? Hace 44 cuando ingresé en el monasterio yo también pensé que con mis 10.000 soldados, es decir, con mi disciplina, con mi fuerza de voluntad, con mi inteligencia, todos mis errores y debilidades podían ser superados, pero dos años después me di de bruces porque me di cuenta que ese no es el camino, tuve que amigarme con lo que había dentro contra este camino espiritual. A veces sólo queremos ser piadosos. Yo asistí a una maestra que quería meditar todos los días de mañana y de noche pero nunca lo lograba, entonces siempre se encontraba entre 4 a 5 horas delante del televisor y esto la enojaba muchísimo pero para reconciliarse y encontrar la paz hay que preguntarse antes que hay con esta resistencia, esto significa aceptar que yo no soy solo piadoso y espiritual, también tengo un lado mundano, y ¿cómo puedo vivir adecuadamente esta parte mundana?, pasar las horas frente al televisor seguramente no es la solución óptima pero yo también soy hombre o mujer con otras necesidades y encontrar ahí la medida adecuada esto es muy importante. O asistí también a una mujer que se enojaba mucho porque al comer comía demasiado, se castigaba con ayuno, una semana iba bien, volvía a comer, se volvía a castigar, y perdía toda la energía en comer y ayunar y ya no le quedaba energía para su familia. Una imagen típica de que consumo mis fuerzas en construir un muro pero mi vida se hace cada vez más estrecha. Si yo celebro la paz con los 20.000 soldados de pronto tengo 30.000 soldados en lugar de 10.000 y mi territorio se hace más amplio y se dan más posibilidades y esta es una imagen importante.

Y en cuanto al tema del miedo puedo decirles que valoran de inmediato el miedo. Dicen que como cristiano no deben tener miedo, esto es signo de que no creo lo suficiente. Esto de valorar y juzgar no nos sirve de nada y entonces trato de reprimir el miedo y eso es garantía de que siempre me va a perseguir, esto es una ley básica de la psicología y de la vida espiritual. Si yo lucho contra algo voy a provocar una fuerza opuesta que va a ser mayor a mi propia fuerza y siempre voy a tener que luchar contra la fuerza opuesta, entonces tengo que celebrar la paz. En todo aquello que son nuestros problemas siempre también hay algo positivo y se los voy a explicar con otra imagen. Hay un excelente cuento de las tres lenguas donde un duque en Suiza manda a su hijo a lo del maestro para que aprenda algo y al año vuelve y aprendió el lenguaje de los perros que ladran. El segundo año aprende el lenguaje de los peces y en el tercero el lenguaje de los pájaros. El padre lo expulsa y caminando llega a un palacio y quiere pernoctar, pero ahí hay perros salvajes ladrando que ya han comido a más de uno, pero el domina el idioma de los perros que ladran, habla amablemente, pacíficamente, con ellos y ahí le dicen que sólo son tan salvajes porque protegen un tesoro y el tesoro siempre es una imagen del sí mismo verdadero. Si hay un perro que ladra en nosotros, puede ser un problema, una enfermedad, el miedo, la angustia, la depresión, la envidia, la intranquilidad, la inseguridad, la sensibilidad, todos estos pueden ser perros que ladran y allí donde ladra el perro también está el tesoro. En la casa de retiro también esto es una buena imagen para la terapia, no decimos si tienes problemas tienes que rezar más para resolver los problemas sino por el contrario, mira de frente los problemas, pueden existir pero habla con ellos pero háblales el idioma de los perros que ladran y entonces te van a mostrar el tesoro. Un ejemplo de una hermana en la orden vino a verme y dijo que siempre tenía tos y que el médico le dio medicamentos pero cierto día el médico le dijo que los medicamentos no le iban a servir, la tos es psicológica, entonces habló conmigo, naturalmente la tos tiene muchas causas, resfríos, etc, yo le dije ¿cómo fue tu vida hasta ahora?, ¿contra qué te estás revelando?, porque nosotros en alemán decimos toser a algo como retrucar o contestar algo y ahí quedó en claro que había tenido 5 hermanos y siempre había tenido la sensación de que los demás habían determinado su vida y ella no tenía nada y la misma experiencia había tenido en la orden, los demás determinan la vida pero yo no soy importante, a mi me viven y yo le dije “no es importante que se te pase la tos, tal vez la necesites por mucho tiempo como recuerdo, como perro que ladra que te hace recordar “yo misma quiero vivir, no quiero ser vivida, no quiero que otros dispongan sobre mi”. Un año después me volvió a ver y le pregunté ¿cómo andas con tu tos? y me dijo si, es llamativo, las primeras dos semanas después de la conversación empeoró pero después de seis semanas me desapareció, pero siempre que no digo lo que siento sino lo que espera el otro en una conversación, me vuelve la tos. Le digo, es maravilloso, siempre tienes un perro que ladra y te muestra cuando no vives auténticamente y vives a través del otro. Si siempre tratamos así los síntomas, ya sean enfermedades y otra cosa entonces todo es un camino hacia Dios. Si no tuviéramos miedo no tendríamos medida, nos exigiríamos en exceso pero naturalmente hay miedos que paralizan, que nos impiden la vida pero naturalmente todos los queremos superar, y ahí también es importante hacerse amigo del miedo, hablar con el miedo, preguntarle ¿qué me quieres decir?, ¿a qué le tengo miedo? Los miedos muchas veces nos indican falsas suposiciones. Una hermana por ejemplo ya no podía leer porque tenía miedo de trabarse y que otras las hermanas la tuvieran por locas. Tenía como principio básico el “no debo cometer errores porque si no, no valgo nada, no puedo equivocarme porque si no se van a reír de mi”, y este principio básico es imposible. Los judíos dice en el evangelio de San Juan, tienen una ley y de acuerdo a esa ley tienen que morir. Dentro de nosotros tenemos muchas veces leyes del súper yo, falsas suposiciones de acuerdo a las cuáles vivimos y aquí se nos invita a despedirnos, a tomar distancia de estas suposiciones básicas. Si yo tuviera miedo a equivocarme, a cometer un error, a que otros me critiquen, me ridiculicen, debo admitirlo y no decir no, no puede ser porque todo puede ser solo tengo que manejarlo. También el miedo puede ser el perro que ladra y me lleva al tesoro y el tesoro ¿cuál puede ser? Puedo preguntarme primero a mi mismo cuáles son las ansias que hay en mi miedo, tal vez es el ansia de que todos me quieran, que todos estén satisfechos conmigo, que me elogien y si yo expreso esa necesidad me doy cuenta que no es realista, no es realista que todas las personas me quieran porque si no, no estaría siendo yo mismo sino que siempre estaría atado a otros. Entonces la pregunta es ¿cómo me defino? me defino desde el juicio de las demás personas o me defino en base a Dios, entonces el miedo puede ser una invitación para ver mi razón de ser en Dios, entonces muchas veces necesito al miedo como recuerdo para ver mi razón de ser en Dios. Asistí a una hermana cierta vez que a los doce años había tenido un accidente de tránsito muy grave, había caído con la bicicleta bajo un camión, medio año después había sanado, se desarrolló muy bien. A los 16, 20, 30 años no sintió nada pero a los 40 de pronto tenía miedo de salir de la casa. Estuvo en nuestra casa de reflexión. Nosotros tenemos agricultura, tenemos senderos agrícolas pero ella no se animaba y yo le decía “qué puede pasar”, “tengo miedo de caerme muerta” decía. No tiene sentido decirle “no te vas a caer muerta, que es tu imaginación”, porque entonces no la tomarías tan en serio, la tengo que tomar en serio porque el miedo existe aunque sea irracional, entonces le dije “tal vez necesites el miedo como recuerdo, ahora en este momento en que tienes miedo de que puedas caer muerta vives, entonces que este miedo te sirva de invitación para vivir ahora concientemente, de percibir tu alrededor, percibir la creación, percibir a las personas que ahora te rodean, pensar que les quieres decir a las personas, no es tan importante cuánto tiempo vivo, el miedo de muerte es la invitación a vivir ahora concientemente o llevar el pensamiento al final y decir “sí, bien puede ser que me muera pero ¿qué significa morir?, espero morir de la mano de Dios. Entonces ahí el miedo de muerte también puede ser una invitación de encontrar el núcleo de mi vida, ésta es la transformación de mi miedo. Nosotros siempre queremos que desaparezcan los síntomas negativos pero hay una ley fundamental de la vida espiritual que solo nos podemos desprender de lo que hemos adoptado, nos tenemos que reconciliar con este miedo, sólo entonces nos podemos desprender de el. Entonces un camino es hablar con el miedo y con todo esto, hacer las paces con el y preguntarse qué me quiere decir y el otro camino es la meditación, percibirlo, decir existe este viejo modelo, este esquema, lo conozco pero en este momento no necesito seguirlo. Yo asistí a una mujer que sufría por su perfeccionismo porque la limitaba muchísimo, pero con su espiritualidad quería superar su perfeccionismo y yo le decía “tu quieres desprenderte de tu perfeccionismo de un modo perfecto y eso nunca lo vas a lograr, tienes que reconciliarte, tal vez te recuerde que trabajar cuidadosamente tiene su lado positivo, te ha llevado a que trabajes a conciencia, que trabajes cuidadosamente pero en la medida que lo sientes ahí resurge, ahí viene esa presión que conoces, la percibes y no te enojes, no digas he hecho tantos rituales psicológicamente. Muchas veces hago la experiencia de que la gente está desilusionada porque rezó mucho, meditó, y siguen con los viejos esquemas, sino simplemente “si, me hago amigo de vos, ahí estás, pero en este momento no te necesito”.

Este camino de la transformación también nos muestra que la espiritualidad no es algo muy apartado de la vida sino que le da un nuevo sabor a nuestra vida, una nueva vitalidad, y no es un camino que nos dice ahora soy espiritual y ya no tengo problemas, esto sería inhumano, esta es nuestra expectativa pero no la expectativa de Dios. Dios también nos confronta con los perros que ladran. Se requiere humildad para acercarse, para hablar amablemente con nuestros perros pero debemos tener la confianza de que en todas partes donde ladran los perros también hay un tesoro y el perro que ladra significa que no estoy viviendo auténticamente del modo que Dios pensó para mí sino en las imágenes de mi propio egoísmo e en las imágenes que otros me impusieron. En la Biblia tenemos la historia de la partida de Abraham de su patria, de la ciudad de sus padres y la tradición judía lo entendió como la salida de la turbiedad que me generó mi padre o de la turbiedad que yo mismo generé o de las turbiedades que hicieron mi madre o yo mismo, es decir, siempre tenemos que emigrar, tenemos que salir de las imágenes que nos impusimos nosotros.

La espiritualidad significa que con todo lo que ladra en nosotros, que a veces nos genera problemas, presentarnos con Dios, sentarnos en el porque el nos va a decir qué está sucediendo en nuestras vidas. Los sacerdotes tienen tres áreas que escuchan: los pensamientos y sentimientos, los sueños donde Dios a veces también expresa lo que pasa en nosotros y lo tercero es el cuerpo también a veces es un símbolo de que Dios nos está hablando a través de una enfermedad, de alguna dolencia y que nos indica nuestra propia medida. Espiritualidad significa escuchar la voz de Dios concretamente en la vida cotidiana, confiar en que vivo a partir de esta fuente, la fuente del Espíritu Santo, entonces mi vida tendrá más ligereza, más vitalidad y entonces son importantes todos los caminos que les ayudan a ustedes. Están los caminos que ofrece la tradición cristiana pero tal vez ustedes tengan sus propios caminos. La confianza en la espiritualidad significa que todo puede estar en nosotros, pero todo se debe transformar. No se trata de decir así soy y no puedo más, eso no estaría bueno porque nos quedaríamos estancados. Aceptar significa también que quiero crecer y avanzar. No tengo que enojarme conmigo mismo. Algunos consideran que el ascetismo es cargarme contra mi mismo, ejercitar violencia contra mi cuerpo pero eso no nos lleva adelante. Hay que tratarse a uno mismo con cuidado y confiar que a través de la realidad de la vida cotidiana llego cada vez más a esta imagen única que Dios me ha creado y también confiar en que yo puedo ser una bendición. En la Biblia, en Abraham dice “tú eres una bendición”, dejen que esta palabra se introduzca en ustedes “yo soy una bendición”. La vida que Dios les regaló, no la imagen perfecta que ustedes se construyeron. Si ustedes viven su realidad entonces serán una bendición para la humanidad y una bendición para el mundo. Muchas gracias.



A esta bendición se las quiero dar a ustedes ahora, pero no sólo a ustedes, porque como digo cada uno de ustedes es una bendición y entonces por eso quizá les pediría que enviemos cada uno la bendición a aquellos que les son importantes y luego quiero expresar la bendición. Lucas habló sobre la bendición, la oración y la bendición porque de hecho el evangelio de San Lucas comienza con la bendición y termina con la bendición porque Jesús bendice a los discípulos y el dice que cuando antes, en la iglesia temprana se bendecía entonces se producía una vibración, algo se movilizaba y eso es importante que cuando oremos no es algo devoto solamente sino que intentemos transformar a través de ello el mundo alrededor nuestro. Levantémonos entonces, nos pongamos de pie, elevemos las manos para formar ese gesto tan antiguo que indica bendición e intenten confiar en que a través de sus manos fluye la bendición de Dios a través de ustedes a aquellos que le son importantes, hacia las familias, hacia los ambientes donde ustedes viven, sus casas, hacia todos aquellos que están enfermos, que están abandonados y a aquellos espacios que son oscuros en el mundo, parecen no bendecidos, personas que están perseguidas para que la bendición de Dios llegue a esos lugares oscuros.

Dios misericordioso y bueno fluya tu bendición hacia nuestro mundo, hacia todas las casas en las que vivimos, hacia todos aquellos que conocemos. Bendice a través nuestro los lugares, las ciudades en las que vivimos. Bendice a este país, Argentina, que esté bajo la bendición de Dios y permite que tu bendición fluya hacia el mundo, en toda su amplitud, en toda su extensión hacia todos aquellos lugares donde hay personas que se hieren y dañan mutuamente. Permite que tu bendición traiga paz, sanación y fuerza. Que Dios los bendiga, el Dios misericordioso y bueno. En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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