martes, 6 de diciembre de 2011

¿Es pecado ser gay? Una opinión evangélica de líderes cristianos

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(Cynara Menezes)
  
En su programa de tv  y en los cultos, el pastor Silas Malafaia[1] , de la Iglesia Asamblea de Dios, uno de los principales portavoces del conservadurismo religioso de Brasil, acostumbra a repetir siempre la misma frase: “La homosexualidad en la Biblia es pecado. Pueden intentar, forzar, pero es pecado”. Pero, ¿será realmente pecado ser gay? No, contestan, basados en la interpretación de la misma Biblia algunos sacerdotes cristianos, tanto católicos como evangélicos. Para ellos el mensaje de Jesús era de inclusión: si hoy viniese a la Tierra el Hijo de Dios, habría recibido a los homosexuales con los brazos abiertos.

“La orientación sexual no es lo que va a definir nuestra salvación”

“La orientación sexual no es lo que va a definir nuestra salvación”, afirma el obispo de la Iglesia Anglicana en Brasil, don Mauricio Andrade. “Es muy probable que las personas homosexuales fuesen acogidas por Jesús. El evangelio que él  predicó fue de contracultura e inclusión de los marginados”, opina. Según el obispo, al mismo tiempo que no hay ninguna mención sobre homosexualidad en el Nuevo Testamento, hay varios pasajes que demuestran la prédica de Jesús por la inclusión. No sólo el conocido “quien esté libre de pecado que tire la primera piedra” a la adúltera María Magdalena.
En el Evangelio de Juan, capítulo 4, Jesús está camino a Galilea, partiendo desde Jerusalén. Cansado, decide descansar el lado de un viejo pozo, en plena región de Samaria, cuyos habitantes eran despreciados por los judíos. Comienza una conversación con una mujer samaritana que venía a buscar agua, y le ofrece la salvación del alma, para espanto de sus propios apóstoles, que la consideraban impía. También, cuando Jesús va a casa de Zaqueo, el recolector de impuestos, decidido a pasar la noche en su casa, los discípulos murmuran entre si que se hospedará “en casa de un pecador”. Pero Jesús no sólo hace eso, sino que también le ofrece a Zaqueo, hombre rico tildado de ladrón, la salvación “Hoy ha venido la salvación a esta casa, por ser este hombre también hijo de Abraham”.
“Jesús inaugura el momento de la Gracia, los Evangelios actualizan varios pasajes del Antiguo Testamento. ¿O alguien puede imaginar apedrear a personas hoy en día?”, pregunta don Mauricio, para quien la interpretación de la Biblia se debe basar en la triple tradición, razón y experiencia cotidiana. “Quien interpreta que la Biblia condena a la homosexualidad está siendo literalista. Cada texto bíblico está inserto en un contexto político, histórico y cultural; no puede ser transportado automáticamente para los días de hoy. Además de eso, la Iglesia tiene que dar respuesta a los deseos de la sociedad, sino, estaremos hablando con nosotros mismos”.
También el arzobispo anglicano Desmond Tutu, Premio Nóbel de la Paz en 1984, lanzó en el marco de este año, el libro “Dios no es Cristiano y otras provocaciones”, que trae un texto sobre la inclusión de los ciudadanos LGBT (Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transgéneros), la iglesia y la sociedad. Para Tutu, la persecución contra los homosexuales es una de las mayores injusticias del mundo actual, comparable al apartheid contra el cual se luchó en Sudáfrica. “El Jesús que yo adoro probablemente no colabora con los que vilipendian y persiguen a una minoría ya oprimida”, escribió. “Todo ser humano es precioso. Todos somos parte de la familia de Dios. Pero en el mundo entero, lesbianas, gay, bisexuales y transgéneros son perseguidos. Nosotros los tratamos como parias y los hacemos dudar de que también son hijos de Dios. Una blasfemia: nosotros los culpamos por lo que son”.
En Estados Unidos, la Iglesia Anglicana fue la primera en ordenar un obispo homosexual, en 2004. “No por ser gay, sino porque la Iglesia reconoció su servicio y su ministerio”, alerta don Mauricio. Fue con base en la creciente demanda de respuestas por parte de los fieles homosexuales, o con parientes y amigos gays, que los anglicanos comenzaron a revisar sus posturas a partir de 1997. Al año siguiente, se hizo una recomendación para que los homoafectivas fuesen escuchados, sin embargo la unión de personas del mismo sexo aun era condenada y se condenó a la práctica homosexual como “incompatible” con las Escrituras.
En Brasil, donde la iglesia Episcopal Anglicana tiene más de 60 mil seguidores, realizó en 2001 la primera consulta nacional sobre sexualidad. En ella sus fieles decidieron rechazar “el principio de la exclusión, implícito en la ética de pecado y la impureza”, y hacer una declaración pública a favor de la inclusión como “esencia del ministerio encarnado de Jesús”. En mayo de este año, los anglicanos divulgaron una carta de apoyo a la decisión del Supremo Tribunal Federal, que permitía la unión civil entre personas del mismo sexo, basadas no sólo en la defensa de la separación entre Estado e Iglesia, sino en el reconocimiento de que las relaciones homoafectivas son parte del modo de ser de la sociedad y del ser humano”.
Con el reconocimiento por parte del Tribunal de Justicia, el 25 de octubre, de la unión civil de dos lesbianas, es posible que la intolerancia religiosa contra los homosexuales vuelva a incrementarse. En Twitter, el Pastor brasileño Silas Malafaia, incitaba a los seguidores a enviar emails a los jueces del tribunal pidiendo el rechazo del recurso legal. En fin, la unión entre las dos mujeres, juntas hace más de cinco años, ganó por 4 votos contra 1.
A partir de la primera decisión del Supremo Tribunal Federal, fue creado, informalmente hasta ahora, un movimiento religioso por la diversidad sexual, que reúne a integrantes de diversas iglesias: bautistas, metodistas, anglicanos, luteranos, presbiterianos, católicos y pentecostales. El coordinador del grupo, el metodista Anivaldo Padilha, dice que la homosexualidad es hoy uno de los temas que más divide a las iglesias, tanto evangélicas como católicas. “Quienes alimentan este prejuicio son los líderes. Los fieles manifiestan dificultades en obtener respuestas, porque ellos conviven con amigos, colegas o parientes que son homosexuales, y por ello no ven diferencias”

Según Padilha, la proporción de homosexuales entre los evangélicos es bastante similar a la de toda la sociedad brasilera. Esta convicción viene del estudio “El creyente y el sexo”, de BEPEC (Oficina de Estudios y Estadísticas Cristianas)[2], organización que posee la mayor base de datos de email de evangélicos brasileros – más de 1,6 millones. En el estudio fueron consultados por internet 6.721 solteros evangélicos de todo el país, de entre 16 y 60 años. Los resultados, fueron divulgados en junio de este año: 5,02% de los evangélicos tuvieron una experiencia homosexual y 10,69% dijeron desear experimentar tener relaciones con personas del mismo sexo.
Un estudio realizado el 2009 por el Ministerio de la Salud a los brasileños en general, publicó que 7,6% de las personas de entre 15 y 64 años ha tenido relaciones con personas del mismo sexo. Esto quiere decir, que la diferencia de los hábitos sexuales de los creyentes y el resto de la población, es casi nula. “La cuestión no es teológica”, argumenta Padilha. “Lo que ocurre es que este tema ha sido utilizado políticamente por la derecha brasilera. Como no existe más el comunismo, consiguen manipular a la opinión pública así. Ellos tienen el derecho de expresar sus opiniones, pero no pueden imponer al Estado conceptos de pecado que no respetan a los que profesan otras religiones, o ninguna”

La perspectiva histórico cristiana
De acuerdo con historiadores, la posición religiosa en relación a los homosexuales cambió a lo largo de los siglos: de más tolerantes para menos. El estadounidense John Boswell, investigador de la Universidad de Yale que murió de Sida a los 47 años en 1994 y que dedicó su vida académica a investigar la homosexualidad relacionada al cristianismo, afirma que la Iglesia Católica no condenó las relaciones entre personas del mismo sexo sino hasta el siglo XII. Al contrario: el historiador, contrariado por algunos y aclamado por otros, reveló en el libro “El casamiento entre semejantes – Uniones entre personas del mismo sexo en la Europa pre-moderna” (1994), la existencia de manuscritos que comprueban la celebración de rituales matrimoniales religiosos durante toda la edad Media, por sacerdotes católicos y ortodoxos, para consagrar uniones homosexuales.
En los 80 manuscritos descubierto por Boswell sobre las bodas gays entre los primeros cristianos, se invocaba como protectores a los santos católicos Sergio y Baco, tenidos como pareja homosexual. Se les conmemora el día 7 de octubre y aparecen juntos en toda la iconografía religiosa a partir del siglo IV d.C. y actualmente son objeto de homenaje de varios artistas plásticos ligados al movimiento LGBT. Soldados del emperador romano Maximiano, ambos fueron martirizados por negarse a entrar en un templo y adorar al dios Júpiter. Baco, golpeado con latigazos, murió primero. Una crónica, probablemente del siglo X, cuenta que Sergio “con el corazón enfermo por la pérdida de Baco, lloraba y gritaba: ‘te separaron de mi, fuiste al cielo y me dejaste sólo en la Tierra, sin compañía ni consuelo’”.
En febrero de este año, el investigador y profesor de literatura Carlos Callón, de la Universidad de Santiago de Compostela, España, fue premiado por el ensayo “Amigos y Sodomitas: La configuración de la homosexualidad en la Edad Media”, donde cuenta la historia de Pedro Díaz y Muño Vandilaz, protagonistas del primer matrimonio homosexual de Galicia, el 16 de abril de 1061. En el documento, la pareja se compromete a vivir juntos y a cuidarse mutuamente “todos los días y todas las noches, para siempre”. Según Callón, existen muchos relatos semejantes, incluso con rituales religiosos similares a los heterosexuales, pero con la diferencia de que las bendiciones hacían alusión al salmo 133 (“¡Miren cuán bueno y delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!”), al amor de Jesús y Juan, o a San Sergio y San Baco.
“Trato también en la investigación, de cómo en la lírica o en la prosa gallego-portuguesa medieval, aparecen algunos ejemplos de relaciones entre hombres”, dice el profesor. “Las relaciones homosexuales son documentables en todas las épocas, lo que hubo fue un proceso de adulteración, de falsificación de la historia, para hacernos pensar que no”. Otro dato importante resaltado por el investigador es que la persecución contra los homosexuales viene originalmente del Estado. Sólo más tarde la iglesia se convertiría en la principal fuente de prejuicio.
“El prejuicio contra la homosexualidad tuvo su origen en la Baja Edad Media, entre los siglos XI y XIV. Es en esa época que emerge la intolerancia homofóbica, desconocida en la antigüedad. Se inventa el pecado de la sodomía, inexistente durante los primeros 1.000 años del cristianismo, al englobar todo el sexo no reproductivo, teniendo como principal exponente las relaciones entre hombre, o entre mujeres. Con el tiempo, pasará a ser su único significado”, explica Callón.
De hecho, la palabra “sodomía” se utiliza para designar el coito anal en general y las relaciones homosexuales en particular, y fue introducida en la Biblia por su primer traductor al inglés, el británico John Wycliffe (1320 – 1384). Wycliffe tradujo el término griego arsenokoitai como “pecado de Sodoma”. De ahí la utilización de la palabra “sodomita” para designar a los gays, lo que acabó vinculándolos para siempre con el relato bíblico de las pecadoras ciudades de Sodoma y Gomorra, destruidas por Dios con fuego y azufre, para castigar la inmoralidad de sus habitantes. Pero el significado real de arsenokoitai (literalmente, la unión de las palabras “macho” y  “cama”), aun hoy es objeto de controversia.
El propio término “homosexual” para designar a las personas que prefieren relacionarse con otras del mismo sexo, es reciente: sólo comenzó a usarse desde el siglo XIX. La versión revisada en inglés de la Biblia, de 1946, es la primera en utilizarlo. Eso significa que las menciones a “homosexualidad”, “sodomía” y “sodomitas” en las escrituras sería más una cuestión de interpretación que propiamente de traducción.

Realidad homosexual entre las comunidades cristianas

“La biblia, infelizmente, ha sido utilizada para defender casi cualquier ideología, desde la esclavitud (sobran textos que legitiman la esclavitud), hasta el genocidio”, opina el pastor Ricardo Gondim, de la Iglesia Betesda de São Paulo[3], protestante. “Como el sexo es una pulsión fundamental de la existencia, el control sobre esa pulsión mantiene fascinación enorme sobre quien procura preservar el poder. Así, el celibato católico y la rígida norma puritana, no pasan de ser más que mecanismos de control. El uso casuístico de las escrituras en la defensa de posturas consideradas conservadores u “ortodoxas” no pasan, como decía Michel Foucault, de instrumentos de dominación”
 “Un teólogo que yo admiro mucho, Carlos Mesters, acostumbra decir que la Biblia es una flor sin defensa. Dependiendo de la mano y de la intencionalidad de quien la usa, la posición más castradora o la más liberadora puede ser defendida usándola”, concuerda la pastora Odja Barros, presidenta de Alianzas Bautistas de Brasil, especie de disidencia de la Iglesia Bautista que sí acepta a homosexuales entre sus integrantes (son seis iglesias en Brasil). Todo comenzó hace cinco años, cuenta Odja, cuando se colocó delante de su iglesia en Maceio. El desafío: Un homosexual se convirtió y no quería  dejar de ser homosexual. Fue una pequeña revolución. Algunos de los integrantes dejaron la iglesia, otros se acercaron a ella, y hubo fieles que, animados, también reconocieron su homosexualidad. “En todas las comunidades evangélicas existen gays, pero son reprimidos”, afirma la pastora.
Uno de los principales puntos para la comprensión de esta cuestión a la luz de la Biblia, de acuerdo con Odja Barros, es deconstruir las lecturas más hegemónicas y patriarcales, que afectan la vida no sólo de los gays, sino también de las mujeres. Hay partes, por ejemplo, que justifican la sumisión y la violencia contra la mujer. La propia Odja solo se tornó pastora gracias a esa relectura. “Las personas me dicen que soy feminista, que soy moderna, pero me siento muy fiel a algo muy antiguo, que es la defensa de la dignidad del ser humano por sobre todas las cosas. El evangelio tiene que ver con esos valores”, argumenta. “La sociedad, caminó más rápido y es un desafío a la Iglesia, cuando debería ser lo contrario”
Entre los católicos, curiosamente, la homosexualidad no es vetada a partir de la Biblia, sino a partir de la concepción de que sería antinatural, o sea, fuera del objetivo de la procreación. Es así hasta hoy que predica la Iglesia. De ahí también la condenación al uso de anticonceptivos, como el preservativo. Todo eso viene de una época en que se conocía muy poco de la biología. El descubrimiento del clítoris como fuente del placer femenino, por ejemplo, es del siglo XVI. Los ovarios, que sacramentaron la diferencia entre hombre y mujer, sólo fueron descubiertos en el siglo XVIII. Hasta entonces, se pensaba que la mujer era un hombre en desventaja, un cuerpo masculino “castrado”.
 “Además de eso, hoy tenemos conocimiento de una gama impresionante de comportamientos sexuales entre los animales, lo que incluye homosexualidad y hermafroditismo”, defiende el sacerdote católico James Alison[4], británico radicado en Sao Paulo. Homosexual asumido, Alison cuenta que se sitúa en una especie “agujero negro” en que se encuentran, según él, muchos sacerdotes católicos gays: sin función como párrocos, no están subordinados a obispos, por eso mismo, escapan de ser sancionados por la iglesia. El padre, que vive como teólogo, compara la homosexualidad a ser zurdo. Es decir, un porcentaje de la población nacería homosexual, así como nacen personas que escriben con la mano izquierda. “Aproximadamente 9,5% de las personas son zurdas, y eso también ya fue considerado una enfermedad”.
Alison cuenta que la Iglesia católica hace un malabarismo ideológico para sustentar la prohibición de ser homosexual, pues en las enseñanzas teológicas del Vaticano no es considerado pecado. “Ellos dicen que ‘en cuanto la inclinación homosexual no sea en sí un pecado, es una tendencia para actos intrínsecamente malos’, una cosa confusa e insustentable”. El padre cree que la aceptación de la homosexualidad por los católicos mejoró con Benedicto XVI. “En este tema, los prudentes callan y los burros gritan. Juan Pablo II promovía a gritos. Hoy la tendencia es prudencia. Ya no se ven obispos diciendo públicamente que es una enfermedad. Si la Iglesia reconoce que no es una patología, será natural reconocer la homosexualidad. Es un lado bueno de Ratzinger, pero todo eso ocurre silenciosamente tras bambalinas en la Iglesia”
Para el padre, la falta de discusión en el catolicismo sobre la homosexualidad “embruteció” a las personas para el debate en torno a la pedofilia, que tantos daños ha causado a la imagen de la Iglesia en los últimos años. De ahí la reacción lenta de las denuncias. Y también se tornó un obstáculo la evangelización. “La homofobia instintiva ya no es más realidad, cada vez hay más solidaridad fraterna concreta. Muchos jóvenes son por naturaleza amigos del mundo gay. Y se preguntan: ¿por qué seguir a Jesús si tengo que odiar a los gays?
El texto bíblico más usado contra los homosexuales:
No te acostarán con un hombre como si fuese mujer: eso es toevah
(impureza, ofensa, abominación)” Levítico 18, 22.
            
¿Cómo los rebaten los cristianos progresistas?:

-   El texto sería fruto de la necesidad de autoafirmación del pueblo hebreo, cercado por el mundo helénico, donde la homosexualidad no era visto como un problema.
-   Jesucristo actualizó estas concepciones al predicar la acogida de adúlteras, niños y otras personas “marginadas” en la época. El Antiguo Testamento previa, por ejemplo, la lapidación de adúlteras, contra lo cual Jesús se levantó directamente en el caso de María Magdalena. No habiendo mención a homosexuales en el Nuevo Testamento, la advertencia del Levítico sólo tendría valor para los no cristianos.
-   Para los católicos, la prohibición de la homosexualidad no está basada en la Biblia, sino en la “ley natural”: sería antinatural un hombre acostarse con otro hombre y una mujer con otra  mujer. O sea, el sexo sería solo para la procreación. El problema es que la ciencia evolucionó a lo largo de los siglos y en este medio tiempo se descubrió, por ejemplo, que hasta entre los animales existe homosexualidad y hermafroditismo.

 



















NOTAS:
[1] Pastor brasileño conductor de  un programa de Tv y Presidente de la Asamblea de Dios Victoria en Cristo http://www.vitoriaemcristo.org

Artículo tomado de :

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