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martes, 1 de febrero de 2011

1. De Circulo de Reflexión y Estudios Evangélicos a Comunidad Ecuménica Alternativa

Continuando con la serie de "testimonios" de miembros de CREE compartimos acá estas reflexiones...

Circulo de Reflexión y Estudios Evangélicos
que ha llegado a ser Comunidad...de Espiritualidad  Ecuménica  Alternativa…
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Quiero compartir algunos recuerdos y reflexiones con mi comunidad…
En marzo de 1983 ingresé al primer año de estudio en el Seminario Teológico Bautista de Santiago. Era un joven provinciano de 19 años, que quería firmemente ser un mejor evangélico…un “bicho extraño”  para mis compañeros bautistas ya que llegué desde otra denominación evangélica con el planteamiento de que no pretendía estudiar para pastor sino iba para estudiar  teología.
Al poco tiempo me di cuenta que iba con más confusiones doctrinales  que certezas, con más ganas de “llegar impecablemente al cielo” que anhelos de que el Reino de Dios se manifestara en esta tierra. Llegaba con mi último curso bíblico “por correspondencia”  aprobado, de Apocalipsis, con las “dispensaciones”  bien aprendidas  y con el apoyo de mi “Biblia Scofield-anotada” bajo el brazo. Mi anhelo era aprender más de la Biblia…había mucho que aprender…
 Allí tuve la fortuna de conocer a un grupo de jóvenes, intelectualmente inquietos,  con preguntas de fondo en cuanto a la fe cristiana, y con aspiraciones de hallar respuestas pertinentes a las vivencias sociales que nos tocaba vivir… ¡¡aspiraciones propias de la juventud!. 
Uno de estos jóvenes fue Víctor Rey, en ese tiempo alumno interno de segundo año (junto a su esposa Jenny).  Víctor tuvo la deferencia de invitarme a participar  en un naciente grupo de reflexión integrado principalmente por jóvenes estudiantes de teología…
Más que por mi capacidad de “reflexión”, o profunda “espiritualidad” creo que básicamente me invitó porque en ese tiempo yo participaba en la denominación Alianza Cristiana y Misionera, (así que no habían muchas opciones, era el único “Aliancista” en el STB) , y así mi presencia ampliaba de alguna manera el espectro inter confesional evangélico-protestante en este grupo… éramos Bautistas (Como Víctor y Omar Cortés), Presbiterianos (Como Elías Burgos  y Pedro Puentes), y un par de Calvinistas escapados de las huestes Aliancistas, como Plinio Sepúlveda (que había estudiado recientemente en el Instituto presbiteriano de la ciudad de Quillota)  y nuestro querido amigo Hernán Zapata alumno en el IECH (Instituto Evangélico de Chile, Presbiteriano), quien ahora está radicado en Estados Unidos. Por supuesto participaban varios amigos más…
Ese mismo año 1983 (junio), nos reunimos en las dependencias del Instituto IECh, de la calle Brasil 153, en Santiago, para constituirnos en lo que llamaríamos CREE:  Que era algo así como “Circulo de Reflexión de Estudiantes…”, que inmediatamente cambiamos a “evangélico” ya que gracias a Dios no fuimos sólo estudiantes sino que contamos con el apoyo de  “hermanos mayores” como Oscar Pereira (profesor insigne del STB), Humberto Casanova (joven y brillante profesor de idiomas en el IECh), Humberto Lagos (Abogado y sociólogo comprometido con la lucha por los derechos humanos en la Vicaría de la Solidaridad) y Arturo Chacón (Sociólogo de las huestes Metodistas históricas y un baluarte incondicional para este grupo todos estos años). Cada uno de ellos, gracias a Dios, nos afinó un poco la brújula, precisamente en esos años de tantas ganas  reprimidas de hacer oír nuestra “voz de los ochenta”. Eran años en que resurgían fuertemente  las “protestas” sociales ante la dictadura militar y nuestras iglesias evangélicas mantenían esa afirmación predominante de que había que “respetar toda autoridad impuesta por Dios…bla , bla bla”. Faltaban canales de expresión, instancias de reunión y reflexión. Faltaban publicaciones orientadoras… faltaba también actitud ecuménica entre los evangélicos.
Creo que gracias al CREE,  tuve el privilegio de vivir en carne propia ese proceso de transformación múltiple, transformación como la que dice Pablo en Romanos 12.1-2;…no conformándonos a este sistema sino buscando la necesaria renovación del entendimiento… 
…Pasé de ser un joven evangélico satisfecho con ser moralmente correcto, a ser un discípulo de ese Jesús que vino a anunciar las Buenas Nuevas del Reino (de los Cielos), que afortunadamente  es lo mismo que el reino de Dios…en esta tierra.. “Hágase tu voluntad en la tierra...”tenía más sentido ahora.    
…gracias a numerosos foros, reuniones  de trabajo, Simposios, paneles y charlas organizadas por CREE…pasé de vivir un evangelio individualista a disfrutar el vivir en la comunidad del Reino, sirviendo, enseñando, compartiendo y reflexionando con amigos, buenos amigos de fe.
…pasé de un tradicional  resentimiento anti-católico-romano a una comprensión de que la ecumenidad es más que una opción… es un imperativo de unidad en la rica diversidad, una necesidad cada día mayor en nuestro país tan “cristianizado”. Afortunadamente  entendí que Dios no es evangélico… es el Dios de la Creación…de toda la creación.
….gracias a muchas reflexiones en esta comunidad CREE aprendí con fundamentos valiosos, que lo espiritual no es lo opuesto de lo físico-material, social  y cultural,  que la espiritualidad se vive aquí y ahora y no en la otra vida “más allá del sol”…que la fe de Israel no es como la dualidad platónica, que nuestra fe judeo-cristiana es mucho más “aterrizada”,  rica e integral.
…gracias a mis buenos amigos de esta comunidad CREE, especialmente Víctor  (a quien tengo el agrado de conocer hace 27 años!)  y  a Cesar(nuestro anfitrión), pude también reintegrarme, luego de una larga ausencia y tras muchos intentos fallidos, a una congregación o comunidad de fe, reintegrarme para vivir la fe en comunidad y disfrutar de la adoración o alabanza luego de cada semana de trabajo..por mi formación y principalmente por mi “deformación teológica” constantemente fui un bicho raro en las iglesias en que participé, siempre con esa actitud crítica hacia la práctica y el liderazgo cristiano-evangélico.
…Con los años aprendí también que la gracia verdadera es cara…
El Señor, que siempre es bueno con nosotros, me “regaló” un aguijón, como al apóstol Pablo, una enfermedad crónica llamada CIDP (Poli neuropatía desmielinizante inflamatoria crónica),, que para mí es algo así como una silla de clavos, que al incomodar siempre me “ayuda” a recordar la humildad, la dependencia…la fragilidad de la naturaleza humana; que gracias a Dios somos como vasijas de barro en sus manos(2ª Co. 4.7)
… pero más que nada me recuerda cada día que “todo–lo-puedo"…no en mi, ni  por mis méritos, sino ustedes saben… todo lo puedo “en Cristo que me fortalece”(Flp. 4.13) …no es que pueda “un poquito”, o “a veces”, o “solo una parte”…sino todo. Porque en él, “…cuando soy débil entonces soy  fuerte” (2ª Co. 12.10). Y créanme que cada día soy literalmente débil…pero  a la vez completamente  fuerte.    
…también aprendí en esta comunidad, que el orgullo  impide la vivencia auténtica de la espiritualidad, que los errores cuestan caro, que el tiempo (perdido) es valioso y no se recupera… aunque ciertamente  volver al Camino es posible y se puede retomar…no empezando todo de nuevo, sino  humildemente desde el punto de reencuentro…sabiendo que aunque los errores cuestan caro el precio ya fue pagado, tanto mayor la deuda mayor es la gracia… gracia cara, de la buena, no esa que aparece en ofertas  proselitistas, sino aquella que se recibe como regalo inmerecido, en la intimidad espiritual con un Dios tremendamente generoso  y sabio, que siempre está mucho más allá de ese lugar en que creemos haberlo ya  encontrado …
Hace 27 años tuve el honor de ser parte de los inicios de este “Círculo de reflexión y espiritualidad evangélica” que con los años, con sabiduría, con  oración  y  respondiendo acertadamente a los signos de los tiempos, ha llegado a ser una  “Comunidad ecuménica alternativa” (en mi caso incluso terapéutica),  de la cual gracias a Dios sigo sintiéndome gratamente participante…por eso y con gratitud…
“Les aseguro que quien cree tiene vida plena” (Juan 6.47)
Un abrazo…
José Suazo Navarro
Santiago, 10 de diciembre de 2010

1 comentario:

  1. De lo que he escuchado de la Comunidad CREE, tengo muy bellas referencias. Creo que es todo un modelo de hermandad y unidad que debería germinar en otros lugares. Adelante mis hermanos y hermanas. Alexander Cabezas M.

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