sábado, 16 de diciembre de 2017

Por una Navidad con sentido 


Por Víctor Rey, Chile y Ecuador
Imagen: Pixabay -  CC0 Public Domain

Hoy la Navidad sufre una gran distorsión en su real sentido. Cuando pensamos en la Navidad inmediatamente vienen a nuestra mente Santa Claus o el Viejito Pascuero, los regalos y toda la fiebre consumista que se forma en torno a esta festividad. Urge hoy encontrar el verdadero sentido y compartirlos entre los cristianos y cristianas y vivirlo con los más empobrecidos, los más vulnerables y los que se encuentran sin esperanza.

Estamos viviendo el tercer milenio, las expectativas y la realidad de nuestro pueblo, siguen estando marcadas por los signos de la anti- vida y por ende de los anti- valores del anti-reino. Las profundas desigualdades sociales, las contradicciones socio económicas y la desesperanza de los más necesitados están marcando el paso de los inicios de este tercer milenio en latinoamericano.

La experiencia de los pastores en la fría noche de navidad vuelve a convertirse en una realidad para nosotros y nosotras hoy. Nuestro mensaje y acción pastoral debe estar cargada de mucha esperanza. El pueblo latinoamericano desea escuchar buenas noticias, noticias que construyan, estimulen e impulsen la vida plena. Hoy queremos escuchar las buenas noticias que sean de gozo para todo el pueblo. Pero esa noticia ya se ha echado a rodar por nuestra América que proclama “hacer nuevas todas las cosas”. Así avanzando contra las tinieblas, la luz verdadera sigue su curso fulgurante que nada ni nadie puede detener. De esta manera conciben los autores bíblicos el anuncio del Evangelio de Jesucristo por los caminos del Mundo. Pablo habla de la dinamita de Dios de la cual él no se avergüenza. Juan habla de la “luz que brilla... y la oscuridad no ha podido apagarla”. Lucas narra la épica de un avance incontenible contra viento y marea, en el mundo greco-romano del siglo.


Esta buena noticia no es sólo un sistema de ideas que se contrapone a los sistemas de ideas de hoy vigentes en el mundo. No es una ideología más en el supermercado intelectual del momento. Es un poder, es una forma de vivir y plantarse frente al mundo, es una comunidad que trasciende barreras. Para recuperar el sentido vigoroso de un estilo de vida evangélico hay que sacar el Evangelio de manos de los vendedores profesionales que lo han vuelto un inocuo producto comercial que se ofrece al mejor postor. Dondequiera un ser humano que invoca el nombre de Cristo se atreve a vivir por él; se esfuerza por practicar sus demandas de amor, justicia, servicio y arrepentimiento; alza sus ojos con esperanza y vence el temor, allí es donde está avanzando el Evangelio.

A partir del siglo I, siglo tras siglo, vivir el evangelio ha sido una aventura que ha probado las promesas del Dios de Abraham, Isaac, Jacob, Jesucristo y Pablo. Hoy sigue siendo así. La atmósfera de nuestro tiempo es otra. La oposición de afuera y traiciones de adentro han cambiado de rostro. Jesucristo es el mismo, hoy, ayer y siempre y por ello hay que entender cómo vivir el Evangelio eterno en nuestro tiempo.

La Navidad nos recuerda y nos hace reflexionar sobre la vida de Jesucristo y el estilo de vida que vino a inaugurar. Este hecho nos pone en guardia contra los apetitos económicos erigidos en deidad. Con él aprendemos a sospechar también: “Dónde ustedes tengan sus riquezas, allí también estará su corazón”, “No se puede servir a Dios y al dinero”. Vivir el Evangelio y el espíritu de la Navidad es primero vivir la libertad de la idolatría materialista de los apetitos económicos. Es hacer de Jesucristo el Señor y entrar a un género de vida que ve lo económico como un campo en el cual se pone en práctica la obediencia a Dios, el dador de todo lo que el humano posee. Cuando nos damos cuenta que nuestros propios apetitos invaden nuestros pensamientos y palabras, relativizando lo justo y auténtico de nuestros proyectos más amados, descubrimos también que Cristo puede renovar nuestra vidas y purificarlas para que den fruto. El hombre nuevo con su hambre de sed y justicia ya empieza a manifestarse en la disposición a cambiar nosotros mismos para que el mundo cambie.

Rescatar el verdadero sentido de la navidad , es vivir el Evangelio hoy, no cayendo en la trampa del mercado. El problema con la ideología del libre mercado es que nos hace aceptar su utopía como un axioma que no necesita demostración. Es decir como el único camino que es aceptable hoy es el de la Economía de Libre Mercado. Nuestra vida y nuestra acción no sirven para nada a menos que estén al servicio de esa ideología. Con ese mismo criterio se juzga la historia de la Iglesia, la historia del mundo y aun Jesucristo mismo. No caer en esa trampa, no aceptar esa utopía, esa idolatría del mercado, como un axioma ni tampoco aceptar como “científico” un análisis, que por un lado se alimenta de la opresión de los más pobres y por otro reduce al hombre y la mujer a seres que solo sirven para consumir. Por lo tanto debemos proclamar en primer lugar que la norma que juzga la vida y la acción de los hombres y las mujeres no es el éxito, ni la cantidad de cosas que se posean, sino el designio de Dios revelado en Jesucristo. Descubrimos también que para tener valor y eficacia las acciones humanas no necesitan ser exitosas. La vida es mucho más que la economía . La fidelidad a Dios se da dentro de una variedad inmensa de marcos de servicio.

Una buena noticia para el mundo de hoy que trae la presencia de Jesús en esta navidad, es que se acaba el temor. Hoy vivimos bajo el sigo del miedo y esta parece ser la característica más notoria de esta época. La mentalidad de los hombres y mujeres del siglo I estaba plagada de temores: a las potencias espirituales de los aires, a los principados y potestades, a los espíritus elementales. En medio de ellos el Evangelio era el anuncio de la victoria cósmica de Cristo, que ponía en evidencia la debilidad de estas fuerzas que aterrorizaban a los hombres y mujeres. Hoy en día los temores tienen otros nombres, pero son muy parecidos en sus efectos sobre el corazón de los hombres y mujeres sin Cristo. Los medios de comunicación modernos han ido desarrollando una jerga que conjura el temor y la sensación de un fatalismo frente al cual el hombre y la mujer parecen impotente. Hoy se tiembla ante las fuerzas oscuras que dominan el mercado de valores, ante los sistemas políticos-militares, ante las mafias de todo signo que parecen obrar con impunidad y crecer como pulpos infernales.

El Evangelio que Cristo nos ha traído y que recordamos en Navidad sigue siendo el Evangelio de la victoria de Dios sobre todo aquello que se opone a su designio que es el bien y la vida abundante para los hombres y mujeres. Cierto que esa victoria pasó por el sufrimiento de la cruz, por la agonía, la soledad y lo que a todas luces parecía el fracaso y la impotencia del justo contra la maldad del mundo.

La buena noticia del Evangelio es negarse a permitir que los temores que sobrecogen a los hombres y mujeres de hoy nos atemoricen también a nosotros. Es poner la mira en Cristo, alzar la vista y vivir en obediencia a su ejemplo, con gozo y confianza en la victoria final, cualquiera sea el curso de la peripecia del hoy. Jesús y Pablo y Pedro nos enseñaron que esta manera de vivir el Evangelio no es la arrogancia insultante frente al verdugo ni la búsqueda casi masoquista del sufrimiento. En nuestro tiempo implica la desmitologización de todas las idolatrías modernas y poderes terrenos, en el entendimiento de estas fuerzas dentro de su limitada dimensión humana, o quizás aun en su exageración demoníaca. Pero esto implica también el propósito de seguir haciendo aquello que entendemos que es el bien, aunque ello acarree la persecución o la amenaza. Por esto la buena noticia de la navidad y lo que le da sentido, es nada nos puede separar del amor de Dios en Cristo y ese amor ha triunfado para siempre.

Sobre el autor: 
Víctor Rey es chileno, radicado en Ecuador. Coordinador de Relaciones Inter institucionales de la Fundación Nueva Vida en Quito. Egresado del Seminario Teológico Bautista de Santiago de Chile, posteriormente se recibió de Profesor de Filosofía en la Universidad de Concepción. En 1989 obtuvo la Licenciatura en Ciencias Sociales en la Universidad Alberto Hurtado (ILADES), Chile, y en 1993 el Master en Comunicación Social en la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica. 


domingo, 10 de diciembre de 2017

DIA INTERNACIONAL DEL LAICISMO Y LA LIBERTAD DE CONCIENCIA

El empuje creciente de los librepensadores y del movimiento laicista, a nivel mundial, por una sociedad más libre y más democrática, por lograr la definitiva emancipación del ser humano, por conseguir la separación del poder civil de las organizaciones religiosas, por eliminar los atavismos históricos y el patriarcado inducidos, históricamente, por las organizaciones religiosas y por el capitalismo internacional, requiere que sus reivindicaciones tengan, además de la agitación social y de la reivindicación permanente, un reflejo simbólico significativo. Para ello se ha establecido una fecha, la del 9 de diciembre, donde conmemorar el “Día Internacional del Laicismo y de la Libertad de Conciencia”, con el fin de que se celebre anualmente en los entornos mundiales.
La razón que ha llevado a Europa Laica y a otras organizaciones laicistas y de librepensamiento a señalar esta fecha tiene su origen en la correspondiente del 9 de diciembre de 1905, cuando se proclamó la ley francesa de Separación del Estado de las religiones que supuso un hito mundial, siguiendo la estela de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789. Pero, además de ello, la fecha elegida tiene, en nuestro país, el alto valor simbólico y de reconocimiento a la fecha del 9 de diciembre de 1931, de proclamación de la Constitución de la II República española, que supuso una ley de leyes de carácter emancipador del ser humano y esencialmente de las mujeres, siguiendo la senda de la ley francesa y superando, con creces, constituciones laicistas de otros países. Además, la fecha coincide con el pórtico del 10 de diciembre en donde se proclamó por la Sociedad de Naciones, una vez acabada la II guerra mundial, la Declaración Universal de los Derechos Humanos (DUDH) en 1948.
En este Día Internacional del Laicismo y de la Libertad de Conciencia de 2014, se denuncia la vulneración que, en todo el mundo, se hace del derecho a la libertad de pensamiento, conciencia y expresión, fruto en muchos casos de la enorme influencia que las confesiones religiosas mantienen en los gobiernos, de forma muy diversa, marcando las políticas económicas, educativas y jurídicas en mayor o menor grado. Organizaciones religiosas patriarcales que no aceptan los principios de la DUDH, sobre todo en los que afecta a la libre conciencia de las mujeres y de los menores. Y que incluso, en pleno siglo XXI, se apoderan de los Estados convirtiéndolos en teocráticos y confesionales, en donde los dogmas religiosos son a su vez la ley civil, vulnerando la libertad de conciencia y todo tipo de derechos de ciudadanía (esencialmente hacia las mujeres y los menores), con total impunidad.
Se celebra en España este 2014, especialmente, para condenar la injusticia con la que el Estado español trata a las víctimas y a sus familiares por los crímenes internacionales o de lesa humanidad cometidos a partir del golpe de Estado fascista y nacional-católico que derivó en la guerra y la dictadura. Hechos que significaron una atrocidad contra la libertad de conciencia, de pensamiento y expresión, y cuyos autores han vivido y aún viven en la más absoluta impunidad. Las recomendaciones de la ONU al Estado español, los exhortos de los tribunales de Ginebra, Estrasburgo y Buenos Aires, así como el pronunciamiento de numerosas entidades defensoras de los Derechos Humanos, insisten en la necesidad del reconocimiento político y jurídico de las víctimas del franquismo, y por tanto como sujetos de derechos, de manera que se permita juzgar dichos crímenes en el propio Estado español estableciendo los principios de Verdad, Justicia, Reparación (y no repetición). Aún se les debe, por ello la creación de una Comisión oficial de la Verdad, con carácter y eficacia institucional. Debe ser un instrumento para acabar con la justificación histórica y política de la barbarie.
En este día, como a lo largo de todo el año, las organizaciones laicistas exigen un espacio común y público de solidaridad, justicia social y compromiso, frente a la voracidad privatizadora del capitalismo depredador y frente a todas formas de beneficencia y de caridad, y para ello reclaman iniciativas transformadoras que busquen la completa emancipación de la persona y la implantación -real- de los principios republicanos de libertad, fraternidad, igualdad y solidaridad, así como el ejercicio efectivo de todos los Derechos Humanos.
Y para finalizar, una reflexión: durante estos días de inicio de diciembre se celebran unas festividades. Los poderes públicos han maniobrado para que el comercio y otros sectores pongan más énfasis en la fiesta católica del día 8, que en la festividad civil de la Constitución de 1978. Ello es independiente de que, por diversas circunstancias simbólicas, históricas y políticas, partes del texto constitucional no complazcan a una parte importante de la ciudadanía y se esté reclamando o una reforma en profundidad o un verdadero proceso constituyente.
El anteponer festividades netamente católicas en los ámbitos políticos, sociales y escolares, a conmemoraciones civiles como pueda ser el día de la Constitución o, por ejemplo, la conmemoración de los Derechos Humanos, demuestra los atavismos religiosos y patriarcales históricos que padecemos y que actúan en contra de la laicidad de las instituciones del Estado y de la libertad de conciencia.
En mi opinión, un Estado republicano, democrático y por lo tanto laico, que garantice realmente los principios de libertad, participación social, igualdad, justicia social y solidaridad, que amplíe los derechos civiles fundamentales de la ciudadanía, son la clave para un nuevo Estado de Derecho al que deberíamos aspirar para superar los atavismos del pasado.

viernes, 8 de diciembre de 2017

LA CONFRATERNIDAD EVANGELICA ECUATORIANA EN EL DIA INTERNACIONAL DE LOS DERECHOS HUMANOS

El 10 de diciembre de cada año, el mundo conmemora el día en que, en 1948, la Asamblea General de la Naciones Unidas adoptó la Declaración de los Derechos Humanos y proclamó sus principios como el ideal común por el que todos los pueblos y naciones deben esforzarse.
Cada año, el Día de los Derechos Humanos constituye una oportunidad para todos de reavivar el espíritu que impulsa la larga lucha de la humanidad en favor de los derechos y la dignidad y de movilizarse en contra de los antiguos y nuevos desafíos, como la pobreza y la desigualdad, la violencia, la exclusión y la discriminación.  La Confraternidad Evangélica Ecuatoriana hace un llamado a las iglesias evangélicas para que aprendamos a vivir en paz y en armonía respetando las diferencias de pensamiento y creencias, reconociendo que vivimos en una sociedad diversa y plural.
Actualmente, millones de mujeres y hombres de todo el mundo abandonan sus hogares y ponen en peligro su vida y la de sus familiares en busca de un futuro mejor. Los desplazamientos sin precedentes de personas afectan a las sociedades de todas las regiones del planeta. Por doquier, los más pobres y marginados siguen siendo los que más sufren.
Esta situación es inaceptable y la respuesta debe ser un llamamiento a la acción por parte de los gobiernos y la comunidad internacional. Pero, sobre todo, esta situación exige que cada uno de nosotros defienda los derechos de los demás. Este esfuerzo es esencial para avanzar en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y cumplir la promesa de no dejar a nadie rezagado.
La Confraternidad Evangélica Ecuatoriana ora y trabaja en todos los ámbitos para empoderar a los niños, mujeres y los hombres de las diversas iglesias evangélicas de modo que puedan defender sus propios derechos y los de otros. La plena realización de los derechos humanos depende de que todos tengan acceso a la educación, la fuerza más poderosa de que disponemos para alcanzar el desarrollo humano, el respeto y la tolerancia. En este marco se inscribe nuestra labor para defender la libertad de expresión y de información y para reforzar la seguridad de todos los habitantes del Ecuador. De ahí la importancia de velar por el derecho de cada mujer y cada hombre a tomar parte en la vida cultural y a inspirarse en otras culturas para mejorar la convivencia. Y en nuestro caso como minoría religiosa, que se promulgue una Ley de Libertad e Igualdad Religiosa, que sea justa y respete todos los credos de nuestra nación.
Al defender los derechos de los demás, defendemos también la humanidad que compartimos. En un mundo de turbulencias, esta solidaridad nunca antes había sido tan importante, para celebrar la diversidad que enriquece nuestra vida y defender los valores que nos unen. Cada uno de nosotros debe alimentar, compartir y promover esta idea en su propia vida, a través del respeto mutuo, la comprensión y el diálogo. De esta manera, juntos fortaleceremos los cimientos de una sociedad más inclusiva, pacífica y tolerante.

Pr. Estuardo López L.
Presidente 
Confraternidad Evangélica Ecuatoriana
Cristóbal de Acuña Oe3-238 y Av. América
Telef: (593 2) 2905393  /  2543530

miércoles, 6 de diciembre de 2017

¡QUE VIVA QUITO!

Víctor Rey

La primera vez que pasé por Quito fue a fines del año 1980.  Con tres amigos chilenos viajamos por bus desde Chile a Colombia para participar en un seminario de capacitación en Bogotá. Allá en Colombia un amigo ecuatoriano me preguntó que me había parecido Quito.  La verdad es que no supe contestar ya que en un viaje tan largo solo quería llegar pronto al destino.  Al regreso de ese evento decidí poner atención y fijarme más en esta ciudad y sus detalles. Realmente me impresionó y lamenté no tener tiempo para conocerla mejor.  La vida me dio la oportunidad de visitar Quito y el privilegio de vivir por ocho años en esta bella ciudad. Creo que soy afortunado, ya que vivir rodeado de montañas verdes, donde amanece a las seis de la mañana con un sol radiante y donde la temperatura es primaveral todo el año es algo maravilloso.  Por esta razón ahora que se cumplen 483 años de su fundación, por Sebastián de Benalcázar en 1534,  comparto la riqueza de esta urbe moderna y tradicional, rica en cultura, historia, y arte,  invitándolos a visitarla y caminar pos sus calles y sus 25 parques que están a vuestra disposición.  También para saborear su rica gastronomía y disfrutar de la cálida amistad del quiteño. Dice un dicho que uno no es de donde nace sino de donde quiere morir.  Yo digo que uno no es de donde nace sino de donde quiere vivir y yo quiero vivir en Quito.

Quito, Patrimonio Cultural de la Humanidad, está rodeada de valles y escoltada por hermosos volcanes activos. Desde la mitad del mundo, Quito resplandece con el cielo más azul del equinoccio y con su gente amable y trabajadora; es el centro del mundo de la cultura y de la libertad. “Quito Ciudad Convento” o “Claustro de América”, “Relicario de Arte en América”, “Quito Luz de América”, “Capital Iberoamericana de la Cultura” “Carita de Dios”, son algunos de los títulos que le han llevado a esta bella y franciscana ciudad a ser la capital más hermosa de América Latina.

Quito es una ciudad donde los matices coloniales de su centro histórico contrastan con sus modernos edificios del presente. Un lugar que guarda los enigmas de una historia milenaria, la magnífica herencia del encuentro de dos mundos y los secretos de la cultura del mestizaje que lo llevaron a convertirse, en 1978, en la primera ciudad Patrimonio Cultural de la Humanidad, que posee el perímetro más amplio de arquitectura colonial de América Latina.
La Plaza de la Independencia, también llamada “Plaza Grande” sigue representando el corazón fundamental de la capital ecuatoriana como en tiempos de la colonia, está flanqueada por la casa de Gobierno o Palacio de Carondelet, el Palacio Arzobispal, la Catedral Metropolitana y el Palacio Municipal.
En el Centro Histórico existen detalles muy llamativos que se han mantenido por más de 500 años y que reflejan el alma de la ciudad, como la Calle de las Siete Cruces, la Cuesta del Suspiro, el Arco de la Reina, la Plaza de San Francisco, La Ronda o la Calle de los Milagros, porque no es solo una exposición monumental, sino una estructura viva, donde la modernidad no ha anulado las formas tradicionales de ser de los quiteños, alegres, dicharacheros, ingeniosos, generosos y amantes de reunirse en una esquina para cumplir con un ritual básico de la vida en comunidad.
El barrio La Ronda es en uno de los sectores más emblemáticos del Centro Histórico de Quito. Fue el corazón bohemio de esa zona de la ciudad a mediados del siglo XX; en su estrecha calle encontrará restaurantes, bares, cafetines poetas, músicos, que se contrastan con la modernidad de la zona norte, un escenario cosmopolita con variedad de atractivos como el sector de La Mariscal y la Plaza Foch, donde se concentran los servicios turísticos como hoteles, hostales, restaurantes o locales para la diversión y la gastronomía.
Las calles quiteñas aún conservan su peculiar y sinuoso trazado, en donde los visitantes perciben la nostalgia de sus tradiciones y reviven los fantásticos efectos de sus leyendas que dan un toque virtuoso y mágico a Quito, que mantiene viva su expresión cultural y arquitectónica sin que los efectos de la modernidad le hicieran cambiar.
Otro factor de gran atractivo y que le brinda el sello peculiar a esta ciudad constituye el volcán Pichincha, en cuyas agrestes faldas se extiende la ciudad, dando la impresión de cobijarse entre los muros de este coloso natural, que además concentra un gran significado histórico para el país, pues allí, en 1822, se libró la batalla de la Independencia.
El Museo de la Ciudad, el Centro Cultural Metropolitano, el Convento de San Agustín, la Capilla Sixtina, el Museo Nacional de Arte Contemporáneo, el Museo de Cera, entre otros, son sitios indispensables para nutrirse de la historia y la cultura de la ciudad.
Quito también es dueña de algunas de las más importantes joyas de la arquitectura colonial, donde predomina el estilo de arte barroco, una herencia iberoamericana en la cual se combinan temas y tonos propios de la región andina con la influencia artística europea: rostros indígenas, paisajes autóctonos, colores brillantes, animales como llamas o cuyes, íconos como el sol para los incas, entre otros elementos, que configuraron un mestizaje dando lugar a lo que se conoce como la corriente del “barroco quiteño”, que contó incluso con su propia escuela de artes y oficios, conocida como la “Escuela Quiteña”.
Si el turista quiere conocer el arte barroco debe visitar la Compañía de Jesús que constituye una de las obras más significativas y más bellas de la arquitectura suramericana, y por lo tanto constituye uno de las mayores obras de dicha corriente estética en el mundo. Su fachada es muy bien decorada y elegante, por dentro el templo es impresionante, al levantarse todo cubierto de oro. La Compañía es una joya del pasado que permanece intacta en el presente.
Pero si al viajero le gustan las leyendas nada mejor que visitar la iglesia de San Diego para conocer la leyenda del “Padre Almeida” o la Iglesia de San Francisco, para conocer la leyenda de “Cantuña”.
También puede visitar la iglesia de la Catedral, fundada originalmente en 1535, ya que posee una mezcla de varios estilos como Barroco, Mudéjar, Rococó, Neogótico y Neoclásico; mientras que en el interior de la Iglesia de Santo Domingo se encuentran valiosas estructuras. Una de las joyas barrocas que se cuida celosamente en esta iglesia es la Capilla del Rosario, que constituye una obra significativa de la arquitectura quiteña.
Para intentar comprender esta encantadora ciudad de extremos, conviene subir a uno de sus lugares más tradicionales: el Cerro del Panecillo, mirador a 3.000 metros de altitud desde donde se contempla, inmensa y complicada, la extensión capitalina, con su casco antiguo agazapado bajo sus tejas coloradas entre esta loma y el parque de La Alameda, y rodeado por inmensos barrios nuevos surcados por anchas avenidas.
Pero si quiere dominar todo el panorama y admirar la ciudad, los valles y la Avenida de los Volcanes, denominada así, por el infatigable geógrafo y científico alemán, Alexander Von Humbolt, que llegó al Ecuador, en 1812, nada mejor que subir al Teléferico ubicado a 4.050 msnm.
El Quito moderno se forja en los años 50 del siglo XX, cuando la avenida Colón deja de ser el límite de la ciudad y se consolidan los barrios de La Mariscal y cuando se construye el Aeropuerto Internacional Mariscal Sucre y el Estadio Olímpico Atahualpa. Para algunos historiadores esto fue lo que “jaló” a la ciudad hacia el norte. Poco a poco se extendieron hacia el norte las avenidas Seis de Diciembre, Diez de Agosto, Amazonas y Eloy Alfaro, alrededor de las cuales surgieron grandes urbanizaciones, edificios y espacios para la diversión, como el parque La Carolina.
La ciudad continuó su crecimiento hacia el norte durante los años 70, que coinciden con el llamado “boom petrolero”. Se acelera la construcción de viviendas, edificios, centros comerciales, locales de diversión y entretenimiento. Y lo que solo era un espacio residencial se convierte en la zona del “boom comercial”.
También se encuentra el barrio La Mariscal, donde no solo se concentran los servicios turísticos sino que conserva las mansiones del siglo XX que se han convertido en hoteles, hostales, restaurantes o locales para la diversión y la gastronomía. El corazón de ese barrio capitalino es la plaza El Quinde conocida como la plaza Foch, un lugar de encuentro y disfrute culturales y gastronómicos.
Quito es una de esas ciudades que pueden hechizar y conquistar el errante corazón del viajero en busca de visiones para la memoria de su retina; pero también es un laberinto de sensaciones donde cada uno debe encontrar su rincón favorito.

jueves, 30 de noviembre de 2017

El sentido de la vida no se ha perdido

Leonardo Boff


  Quien observa el panorama brasilero bajo la óptica de la ética (toda óptica produce su ética) no deja de quedar desolado yprofundamente entristecido. Un presidente no es solo portador del poder supremo de un país. El cargo posee una carga ética. Éldebe testimoniar, con su vida y actos, los valores que quiere que su pueblo viva. Aquí tenemos lo contrario: un presidente tenido por corrupto, no sólo por acusación de políticos, ni siquiera por delaciones, siempre discutibles, sino por una seria investigación de la Policía Federal y de otros órganos como el Ministerio Público. Pero la desmesurada vanidad del cargo y la total falta de respeto a su propio país, se mantienen a base de corrupciónhecha a la luz del día, comprando votos de diputados yofreciendo otros favores. Y esos diputados, alegremente, se dejancorromper, porque muchos son corruptos y aprovechan laocasión para conseguir funciones y otros beneficios. La república ha quedado podrida para siempre. Tenemos que volver a fundar Brasil sobre otras bases pues aquellas que lo han sostenido cojeando hasta ahora ya no consiguen sostenerlo dignamente.
A pesar de todo esto, no dejamos que muera la esperanza,aunque en este momento, al decir de Rubem Alves, se trata de una “esperanza agonizante”. Pero resucitará de esta agonía y nos rescatará el sentido de vivir. Si perdemos el sentido de la vida, elpróximo paso podría ser el completo cinismo y, en últimotérmino, el suicidio. Quiero retomar la cuestión del sentido de la vida.
A pesar de la desesperanza y de la existencia del absurdo ante el cual se rinde la propia razón, creemos en la bondad fundamental de la vida. La persona común, que somos la gran mayoría de nosotros, se levanta, pierde un precioso tiempo de su vida en los autobuses superabarrotados, va al trabajo, muchas veces duro y mal remunerado, lucha por la familia, se preocupa por la educación de sus hijos, sueña con un Brasil mejor, es capaz de gestos generosos auxiliando a un vecino más pobre y, en casos extremos, arriesga la vida para salvar a una niña inocente amenazada de estupro. ¿Qué se esconde detrás de estos gestos cotidianos y banales? Se esconde la confianza de que, a pesar de todo, vale la pena vivir porque la vida, en su profundidad, esbuena y fue hecha para ser vivida con coraje, que produceautoestima y sentido de valor.
Hay aquí una sacralidad que no viene bajo un signo religioso sino bajo la perspectiva de lo ético, de vivir correctamente y de hacer lo que debe ser hecho. El gran sociólogo austríaco-norte-americano Peter Berger, fallecido hace poco, escribió un brillante libro relativizando la tesis de Max Weber sobre la secularizacióncompleta de la vida moderna con el título: Rumor de ángeles: la sociedad moderna y el descubrimiento de lo sobrenatural (Herder 1975). En él describe innumerables señales, que él llama “rumor de ángeles”, que muestran lo sagrado de la vida y el sentido que ella siempre guarda, a pesar de todo el caos y de los contrasentidos históricos.
Traigo aquí solo un ejemplo que me viene a la mente, banal yentendido por todas las madres que duermen a sus hijos. Uno de ellos despierta sobresaltado en medio de la noche. Tiene una pesadilla, todo está oscuro, se siente solo, y lleno de miedo gritallamando a su madre. Esta se levanta, abraza el niño a su cuello y en un gesto primordial de magna mater lo rodea de cariño y de besos<, le dice cosas dulces y le susurra: “Mi niño, no tengas miedo; tu madre está aquí. Todo todo está en orden, no pasa nada, mi amor”. El niño deja de llorar. Recobra la confianza en lanoche y poco después se duerme de nuevo, tranquilo y reconciliado con las cosas.
Esta escena tan común esconde algo radical que se manifiesta en la pregunta: ¿será que la madre está engañando al niño? Elmundo no está en orden, ni todo está bien. Y sin embargo estamos seguros de que la madre no está engañando a su hijito. Su gesto y sus palabras revelan que, no obstante el desorden que la razón práctica percibe, impera un orden más fundamental. Elconocido pensador Eric Voegelin (Order and History, 1956) mostró magistralmente que todo ser humano posee una tendencia esencial hacia el orden. Donde quiera que surja el ser humano, aparece un orden de las cosas, valores y ciertos comportamientos.
La tendencia hacia el orden implica la convicción de que la vida tiene sentido. Que en el fondo de la realidad, no prevalece lamentira, sino la confianza, el consuelo y la acogida final.
Así creemos que el tiempo de la gran desolación por causa de la corrupción que destruye el orden pasará, y volveremos a celebrar y disfrutar el sentido bueno de la existencia.

lunes, 27 de noviembre de 2017

LA MUERTE DEL CRISTIANISMO EN ESTADOS UNIDOS

Miguel de la Torre-
El cristianismo ha muerto en manos de los evangélicos. El evangelicalismo dejó de ser una tradición de fe religiosa que sigue las enseñanzas de Jesús con respecto a la justicia para el mejoramiento de la humanidad cuando hizo un trato fáustico por el bien de la influencia política. La belleza del mensaje del evangelio —de amor, de paz y de fraternidad— ha sido asesinada por las ambiciones de los fanfarrones afines a Trump que han vendido sus almas por conveniencia. No se necesita mayor prueba de la muerte del cristianismo que la prisa por defender a un abusador de menores con el fin de mantener una mayoría en el Senado de Estados Unidos.
Los evangélicos han construido una interpretación exclusiva que fusiona y confunde la supremacía blanca con la salvación. Solo aquéllos de la cultura dominante, junto con sus supuestos inferiores que con mentes colonizadas adoptan la asimilación, pueden salvarse. Pero su salvación condena a Jesús. Para salvar a Jesús de aquellos que dicen ser sus herederos, debemos arrancarlo de las manos de quienes lo usan como una fachada desde la cual esconder sus fobias: su miedo a los negros, su miedo a los indocumentados, su miedo a los musulmanes, su miedo a todo lo queer.
El evangelicalismo ha dejado de ser una perspectiva de fe arraigada en Jesús el Cristo y se ha convertido en un movimiento político cuyas creencias repudian todo lo que Jesús defendió. Un mensaje de odio impregna sus declaraciones, evidente en proclamas sulfurosas como la Declaración de Nashville, que eleva siglos de disfunciones sexuales desde los días de Agustín al imponerlas sobre las Sagradas Escrituras. Condenan como pecado a aquello que expresa amor fuera de la chaqueta evangélica anti-corporal.
El matrimonio profano del evangelicalismo con el Evangelio de la prosperidad justifica a los evasores multimillonarios con vestimentas sagradas hechas de piel de oveja que descubrieron que ser especuladores en lugar de profetas ofrece una seguridad terrenal nunca prometida por Aquel en cuyo nombre matan a los que tienen hambre, sed y desnudos, y el extranjero entre ellos. El cristianismo como lucro es una abominación ante todo lo que es Santo. Desde sus pedestales dorados erigidos en centros blancos de riqueza y poder, iluminan todo para creer que son perseguidos por su fe.
La adopción del evangelicalismo de una nueva era de ignorancia, culpa a la homosexualidad de la furia del huracán Harvey  en lugar de considerar las consecuencias científicas del cambio climático en el número de tormentas feroces cada vez más grandes. Ignorar el daño causado a la creación de Dios para que pocos puedan beneficiarse al violar a la Madre Tierra causa celebraciones en los fosos ardientes de la Gehenna.
El evangelicalismo deja de considerar a un depredador sexual, un adúltero, un mentiroso y un culpable de racismo, en cambio, sirve como un escudo contra aquellos que cuestionan la inmoralidad del POTUS (Presidente de Estados Unidos) debido a una retorcida reencarnación de Ciro. Poner las manos santas sobre la encarnación de los mismos vicios que Jesús condenó para avanzar en una agenda política —en lugar de redargüir y castigar en oración amorosa— ha prostituido el evangelio a cambio de la victoria de una elección en la Suprema Corte.
El evangelismo permaneció en silencio o en realidad apoyó a los neofascistas de Charlottesville porque protegen su privilegio blanco con el doble sentido de preservar el patrimonio, lo que los lleva a equiparar a los opositores de los movimientos fascistas con los proveedores de odio. Jesús aún se ha recuperado de los vómitos inducidos por los defensores cristianos de los nacionalistas blancos que portaban antorchas que pedían “sangre y tierra”.
El Jesús de los Evangélicos es satánico, y los que empujan a este demonio son “falsos apóstoles, obreros fraudulentos, disfrazados de apóstoles de Cristo”. Y no es de extrañar, porque el mismo Satanás se disfraza de ángel de luz. No es sorprendente, entonces, si sus siervos también se disfrazan como siervos de la justicia. “Su fin será lo que sus acciones merecen” (2 Corintios 11:13-15).
Tal vez se pregunte si mi condena es demasiado dura. No lo es, porque el Espíritu del Señor me ha inducido a gritar desde la cima de la montaña cómo los preciosos hijos de Dios están siendo devorados por el odio y el fanatismo de aquellos que se han posicionado como la voz de Dios en América.
Cuando era joven, caminé por el pasillo en una iglesia bautista del sur y entregué mi corazón a Jesús. Además de ofrecer mi corazón roto, también entregué mi mente para comprender a Dios y mis fuerzas para responder al llamado de Dios a la justicia. Siempre me he considerado evangélico, pero ya no puedo permitir que mi nombre se empañe por ese partido político que se hace pasar por cristiano. Al igual que muchas mujeres y hombres de buena voluntad que aún luchan por creer, pero no en la agenda política evangélica, tampoco quiero ni deseo asociarme con una ideología responsable de desgarrar a la humanidad. Pero si usted, querido lector, aún se aferra a una ideología que promueve el odio, le sugiero humildemente que intente salvarse.
Publicado en: baptistnews.com, 13 de noviembre de 2017
Versión en español: L. Cervantes-Ortiz

viernes, 24 de noviembre de 2017

LA CONFRATERNIDAD EVANGELICA ECUATORIANA EN EL DIA INTERNACIONAL DE LA ELIMINACION DE LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER

Cada 25 de noviembre desde el año 1999 se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer con el fin de sensibilizar a los Estados y la sociedad civil en relación a la problemática que esta representa de conformidad con la resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas.
La violencia contra las mujeres es un fenómeno social complejo, multicausal, que está marcado por relaciones de poder, situaciones estructurales de machismo y el patriarcado; desigualdad de derechos y oportunidades entre hombres y mujeres; y la manifestación de múltiples formas de violencia en lo público, privado y en los círculos afectivos cercanos.  Como cristianos evangélicos esta situación nos preocupa y nos conmueve, sabiendo que mucha de esa violencia se ejerce hacia niñas.
La violencia se puede manifestar de distintas formas, no solamente la física que atenta contra la integridad corporal de las personas, sino también la violencia sicológica o verbal, sexual, patrimonial, simbólica, e incluso aquella intergeneracional que se transmite entre generaciones con la reproducción de actitudes, normalizadas y marcadas por un círculo de  violencia.
En respuesta a esto, se torna necesario reflexionar y orar sobre la importancia de la igualdad  y la no violencia, entendida desde la concepción de que las mujeres son iguales en el ejercicio de sus derechos y obligaciones, lo que a su vez implica la deconstrucción social de las preconcepciones, ideales y roles preestablecidos y esto a su vez permita romper los círculos de la violencia; desnaturalizar la idea de que la violencia es algo cotidiano y normal, y concebir una mayor participación activa y equitativa en la toma de decisiones en los ámbitos público, privado, eclesial y familiar, así como el respeto a la auto-determinación.  El ejemplo de nuestro Señor Jesucristo es un modelo de comportamiento y respeto hacia las mujeres como nos muestran los evangelios.
Romper los círculos de la violencia significa mirar a esta problemática de manera integral; es decir, requiere una intervención interinstitucional y multidisciplinaria, que convoque a los diversos actores estatales, de la sociedad civil, empresas, espacios educativos, iglesias  y familias a sensibilizarse sobre la violencia contra las mujeres y contribuir a la construcción de nuevos espacios de convivencia social, tomando en consideración a la igualdad y no discriminación como principio rector de las relaciones sociales.
Con este antecedente, la Confraternidad Evangélica Ecuatoriana, hace un llamado a todas las iglesias, instituciones y al gobierno a ser defensoras y defensores del cambio, para la construcción de una sociedad más justa y equitativa, promoviendo el ejercicio pleno de los derechos sin discriminación alguna, y motivando, a través de la formación ciudadana, una cultura de paz y una sociedad libre de violencia. Y nos comprometemos a orar, reflexionar y crear los puentes para establecer espacios y comunidades de paz donde se respeten a las mujeres de nuestras iglesias y del país y a denunciar cualquier acto de violencia que vaya en contra de la creación de Dios.

Pastor Estuardo López
Presidente
Confraternidad Evangélica Ecuatoriana
Quito, 25 de noviembre del 2017.

sábado, 18 de noviembre de 2017

Trece frases para reflexionar en el Día Mundial de la Filosofía

5Las herramientas que ofrece la filosofía impulsan los principios y valores de los que depende la paz mundial, según la Unesco.

Las herramientas que ofrece la filosofía impulsan los principios y valores de los que depende la paz mundial, según la Unesco.

16-11-2017 | Pixabay



La filosofía es la ciencia madre del conocimiento que persigue establecer los principios generales que organizan y orientan el conocimiento de la realidad y del sentido de los actos y el pensamiento humano. Hace ya unos cuantos años que cada 16 de noviembre se conmemora el Día Mundial de la Filosofía, decretado por la Unesco, con el objetivo de alentar el análisis, la investigación y los estudios filosóficos sobre los grandes problemas contemporáneos.
Según el organismo internacional, la filosofía enseña a reflexionar sobre la reflexión misma, y a cuestionar continuamente verdades ya establecidas, así como a verificar hipótesis y a encontrar conclusiones, todas ellas bases de los principios y valores de los que depende la paz mundial: la democracia, los derechos humanos, la justicia y la igualdad.
Con motivo de esta efeméride hemos seleccionado trece frases sobre la filosofía que merecen la pena observar y analizar.
■ Yo solo sé que no sé nada. Sócrates.
■ Pienso y dudo, luego existo. Descartes.
■ El hombre sabio busca lo que desea en su interior; el no sabio, lo busca en los demás. Confucio.
■ La paz viene de dentro. No busques fuera. Buda.
■ La felicidad es la ausencia de miedo, es una emoción, y como tal, es transitoria. Eduard Punset.
■ Las palabras elegantes no son sinceras; las palabras sinceras no son elegantes. Lao-Tse.
■ Cualquier ayuda innecesaria es un obstáculo para el desarrollo. Montessori.
■ Cuando era niña, cuando era adolescente, los libros me salvaron de la desesperación: eso me convenció de que la cultura era el valor más alto. Simone de Beauvoir.
■ Cuida tus pensamientos, porque se convertirán en tus palabras. Cuida tus palabras, porque se convertirán en tus actos. Cuida tus actos, porque se convertirán en tus hábitos. Cuida tus hábitos, porque se convertirán en tu destino. Gandhi.
■ Vemos las cosas, no como son, sino como somos nosotros. Kant.
■ Avergüénzate de morir hasta que no hayas conseguido una victoria para la humanidad. Habermas.
■ En otro tiempo fuisteis monos, y también ahora es el hombre más mono que cualquier mono. Nietzsche
■ La juventud es el momento de estudiar la sabiduría; la vejez, el de practicarla. Rousseau.

martes, 14 de noviembre de 2017

¿Y ESO EN DÓNDE SE ENCUENTRA EN LA BIBLIA?
Por el P. Manuel Sonora Macías
No se si ustedes recuerden en sus días de la infancia que el Pato Donald tenía tres sobrinos que pertenecían a un club de exploradores llamado el Club de los Castores. Pues bien, era muy interesante porque dicho club había elaborado un Manual para los miembros del club en donde venían las soluciones a todos los posibles problemas que surgieran en las actividades de los miembros.
A mí me hacía gracia que siempre que tenían una duda o se enfrentaban a un problema Hugo, Paco y Luis inmediatamente consultaban su Manual porque sabían que ahí se encontraba la solución exacta al problema o situación que encontraban. Yo pensaba que sería bueno que existiese en el mundo un Manual mágico como ese en donde todas las posibles interrogantes que vinieran a mi vida estuvieran registradas ahí con su solución exacta.
Pero, por supuesto el Manual únicamente refleja el deseo infantil de que en un libro estuvieran todas las respuestas y soluciones a los problemas de la vida o a situaciones difíciles que llegaran a desafiarnos. Algo así como la creencia en una hada madrina o en un genio sacado de una lámpara. Pero, por razón lógica tal libro no puede existir y de hacerlo sería una serie de volúmenes que ocuparían un salón de inmensas dimensiones pues imagínense la cantidad de problemas y situaciones que tenemos todos y cada uno de los habitantes de este mundo.
Bueno, pues esto viene a colación porque cuando he mencionado alguna respuesta a situaciones de la vida que son complicadas y hago uso de mi razonamiento para dar la respuesta a ellas no falta quien inmediatamente me diga: “¿Y dónde está eso en la Biblia?” Es decir que para muchos cristianos la Biblia es exactamente igual al Manual de los Castores fruto de la imaginación de Disney. Esta clase de cristianos desean que todos y cada uno de los problemas que pueden emerger en todos los ámbitos de la religión y de la vida tenga su respuesta exacta y completa en uno o varios versículos de la Biblia.
En varias ocasiones al salir del templo se acercó a mí un visitante “cristiano” que nunca falta y me decía. “No me gustó su predicación hermano, usted mencionó solo dos versículos de la Biblia en todo su sermón.” A lo que yo le respondía: “¿Pero usted puso atención a lo que yo dije? Todo mi sermón se basó en lo que la Biblia establece en general no en un solo versículo.” Pero siempre insistía diciendo: “Si, pero usted debería mencionar más todavía de la Palabra de Dios.”
Y es que no todas a nuestras interrogantes de la índole que sea tienen su exacta respuesta en un versículo explícito de la Biblia. Más bien la respuesta se encuentra en el espíritu de la Escritura centrada en las enseñanzas de Cristo. La Biblia solo tiene un esquema general de la revelación divina para que nosotros usando nuestro sentido común podamos dar respuestas basados no en un versículo dado sino en la enseñanza general del evangelio.
Y lo que estas personas no han entendido es que aún muchas de sus creencias no tienen respaldo en un versículo bíblico. Por ejemplo. No hay ni un solo versículo en la Biblia que mencione la palabra “Trinidad”, sin embargo este es uno de los dogmas centrales de la Iglesia Universal. Tampoco existe un versículo en donde claramente Jesús diga: “Yo soy Dios”. Pero sabemos que hay textos que lo dan por sentado y no necesitamos que un versículo lo diga así claramente para poder creer en la divinidad de Cristo y así hay muchos ejemplos en las Escrituras.
¿Por qué estos “cristianos” quieren que todo tenga una respuesta en un versículo bíblico a fuerzas?
Pues sencillamente porque no quieren pensar. No están dispuestos a indagar, a deducir, a estudiar, sino quieren que la Biblia sea un libro mágico en donde como el Manual de los Castores podamos encontrar todas las respuestas a nuestras interrogantes. Y así lo enseñan. Yo he oído y leído en publicaciones “cristianas” que “Todo está en la Biblia” y no hay por qué andar buscando respuestas en otros lugares. Pero por supuesto esto es una gran mentira. No todo está en la Biblia. Hay miles de cosas que se desprenden de la enseñanza evangélica, pero que no están registradas textualmente en la Biblia.
Hay muchas situaciones de la vida contemporánea que nunca fueron contempladas por los escritores de la Biblia. Ellos nada supieron el aborto legal, del divorcio necesario, de la eutanasia, de los trasplantes de órganos ni de la donación de los mismos, de la fecundación “in vitro”, de la igualdad de la mujer, de los viajes espaciales y sus consecuencias, del calentamiento global, del matrimonio igualitario y miles de situaciones más que se pueden responder a la luz de los principios del evangelio pero que no están contenidos explícitamente en uno o varios pasajes de la Biblia.
Aún en las doctrinas, organización y gobierno de la iglesia hay muchos huecos sin llenar. El Libro de los Hechos y las Cartas Apostólicas nos dan un ligero bosquejo de la organización, liturgia, doctrinas, etc. de la iglesia. Pero para poder entender esto necesitamos echar mano de los escritos de esa época y tiempos posteriores que nos dicen cómo se fue desarrollando lo que ahora conocemos como la Iglesia. El estudio de la Patrología es indispensable para saber cómo era la iglesia de los primeros siglos, en qué creían estos cristianos y cómo gobernaban la misma y que ritos y ceremonias practicaban.
Creo que es tiempo de comenzar a dejar de pensar en la Biblia como un libro mágico con todas las respuestas a nuestras interrogantes y ser conscientes de lo que alguien dijo por ahí. “Ni toda la Biblia es la Palabra de Dios, ni toda la Palabra de Dios está en la Biblia.”

¿QUÉ ES LO YO CREO?   Por el P. Manuel Sonora

Bueno, comprendo que algunas personas estén confundidas por escuchar mis opiniones acerca de alguna de las “verdades de fe” con las cuales no estoy de acuerdo. Y quizá muchos digan: “Bueno, si el P. Sonora no cree en el infierno, no cree en el diablo, no cree en la condenación eterna, no cree en que hay que guardar la ley, no cree en la infalibilidad de la Biblia, etc. ¿Entonces en que cree el buen señor?  ¿Acaso es ateo o agnóstico?” y esto me ha obligado a contestar estas inquietudes haciendo una especie de afirmación de fe.
Ante todo, creo en Dios. Pero así en el Dios con mayúscula, no en el dios que predican la mayoría de las iglesias. No creo en un anciano de luengas barbas sentado en un trono con un triángulo en la cabeza y un orbe en la mano y la tierra como su escabel. Tampoco creo en un dios hecho a imagen y semejanza nuestra, con todas nuestras debilidades, pasiones, indecisiones, un dios que se venga de sus enemigos hasta los nietos y bisnietos y que en un berrinche condene a toda la humanidad a la destrucción.
Para mí, Dios es algo infinito, incognoscible, inalcanzable, fuera de toda concepción que podamos tener de él. Es algo inmenso, una fuente de energía inconmensurable que es capaz de crear universos enteros con la fuerza de su voluntad. Un Dios perfectísimo, incapaz de tener nuestros pensamientos, pasiones y debilidades. Un Dios que está sobre todas esas mezquindades que tenemos los seres humanos. Sin forma humana alguna es una entidad imposible de identificar con nada de lo que hasta ahora conocemos.
Creo que las civilizaciones antiguas trataron de elaborar una imagen de ese Dios y lo minimizaron completamente dándole una forma humana, con sentimientos y pasiones incluidas. Y que en los libros sagrados de todas las religiones aparece como un ser de carne y hueso limitado por el tiempo y el espacio y que actúa exactamente como uno de nosotros.
Pero ese Dios aunque inmenso y autosuficiente por un misterio que no podemos comprender no es una unidad indivisible, sino que es una pluralidad en sí. Dialoga consigo mismo y ejerce sus funciones por medio de esas “personas” que forman su esencia. Para él la soledad no existe sino que él mismo es un conjunto de personalidades con las que interactúa de una manera desconocida e incomprensible para nosotros.
Pero ese Dios tan grande que, como dice la Biblia: “Los cielos de los cielos no pueden contenerlo” de otra manera también imposible de comprender y analizar puede estar con cada uno de los individuos que forman su creación, aquí en la tierra y en el universo entero. Ese Dios tiene como esencia el amor, pero no como lo conocemos nosotros, sino un amor absoluto y perfecto, y ese amor es lo que lo hace relacionarse con su creación.
Y para demostrarnos su amor envió a Jesucristo quien es la “imagen” de Dios, por supuesto espiritual y que nos vino a revelar un poco de lo que es este misterio profundo. Ni creo ni niego el nacimiento “virginal”, aunque los escritos del N. T. salvo los Evangelios de Mateo y Lucas no hablan acerca de esto, y mucho se ha discutido si la palabra en hebreo que se ha traducido por “virgen” en algunas versiones aparece de esta manera: Por eso, el Señor mismo les dará una señal: La joven concebirá y dará a luz un hijo, y lo llamará Emanuel.”(Isa.7:14). Pero en fin. Para mí lo importante es que Jesús es la figura central de la Biblia y es su vida, sus enseñanzas, su muerte y resurrección lo importante para mí.
Creo que él vino a enseñarnos un camino muy definido para llegar a Dios. Sus enseñanzas son el alma de la nueva fe que nos vino a predicar y el seguirlas nos trae no solo bendiciones sino algo más pleno, lo que llamamos la felicidad. Creo que su muerte fue el resultado de la maldad del hombre y que murió a causa de nuestros pecados y maldades, pero no para ser un sacrificio a un dios que reclamaba sangre para poder perdonar nuestros errores. Creo que ese Jesús vive a través de nosotros y nos da la misión de actuar en su nombre ayudando a los desvalidos, los desesperanzados, los que lo han perdido todo.
Creo que ese evangelio de buena voluntad tiene que ser predicado a todas las gentes para lograr un mundo mejor y establecer el reinado de Dios sobre la tierra. Y para hacerlo creo que Dios mismo habitando en nosotros, el que llamamos el Espíritu Santo, nos capacita para poder vivir de acuerdo a la voluntad de Dios y cumplir con lo que él nos ha encomendado.
Creo en la justicia divina, la cual es completamente diferente a la nuestra. Dios sabe cómo y cuándo cada uno de nosotros ha de recibir su recompensa o castigo. Por supuesto que no creo en el infierno ni en la condenación eterna y las considero fábulas blasfemas que denigran la esencia de Dios que es el amor. Creo que cada uno en esta vida o en la otra de una manera que solo Dios sabe vamos a recibir lo que nuestras obras aquí en la tierra nos han ganado. Y que tanto el castigo como la recompensa serán proporcionales a lo que hicimos en este mundo.
Creo que eso que llamamos la Iglesia es tan solo un auxiliar para nuestra vida espiritual. Está aquí para darnos consuelo, consejo, instrucción y sobre todo el beneficio de los Sacramentos y que por desgracia, debido al orgullo y soberbia del ser humano se haya segmentada en múltiples denominaciones y que a pesar de ello Dios subsiste en la mayoría de ellas. Pero que es nuestro deber y obligación tratar de lograr la unidad ordenada por Cristo cuando dijo “Que todos sean uno para que el mundo crea”
Creo que Dios está en donde él quiere estar y que no está restringido a una institución religiosa cualquiera que esta sea. Creo que él se ha manifestado de diversas maneras a nosotros a través de las creencias de los pueblos y que por sobre sus limitaciones y posibles errores Dios se ha manifestado a través de sus maestros, sabios y tradiciones.
Creo que la Biblia es un conjunto de tradiciones y mitos sagrados del pueblo hebreo a través de los cuales Dios nos ha revelado su propósito de que le lleguemos a conocer a través de su Verbo, quien está profetizado en dichos escritos. Creo que al ser escrita por seres humanos falibles la Biblia no carece de errores ni mucho menos es infalible. Simplemente que, a través de los errores que pudieron cometer sus escritores Dios siempre está presente entre esas líneas a veces torcidas. Para el cristiano el Antiguo Testamento es tan solo una referencia histórica y tiene mucho material didáctico y devocional, pero el corazón de su fe es solamente el evangelio de Jesús.
Creo que el ser humano ha sido creado a imagen y semejanza de Dios y que aún en los seres más perversos subsiste la chispa divina que puede encenderse a través del evangelio escuchado y creído. Creo que todo lo que tenemos en nuestra naturaleza es un don de Dios y que nada es malo, ni sucio, ni pecaminoso. Que todas nuestras necesidades físicas y orgánicas son parte del esquema que Dios hizo para cada uno de nosotros. Y creo que la sexualidad humana es el regalo más maravilloso que Dios nos ha hecho para que lo disfrutemos con responsabilidad y templanza. No hay nada en ella que deba ser vergonzoso o malo, solo cuando, como con nuestras demás necesidades la empleamos mal y abusamos de ella. No creo que se nos haya dado solamente para reproducirnos sino para darnos placer y contentamiento. Aunque no pueda afirmarlo con certeza, pero casi estoy convencido que en nuestra siguiente existencia seguiremos gozando de ella.
Y creo que cada uno de los seres humanos es una unidad en sí y que no tiene que ser exactamente igual a los demás y eso está demostrado por la variedad de características físicas que tenemos: color de la piel, del cabello, rasgos físicos, estatura, etc. no hay un ser humano exactamente igual a otro ni lo tiene que haber. Y que cada uno de nosotros tiene diferentes gustos y preferencias que deben ser respetadas por los demás.
Creo que el pecado no es la transgresión a ciertas leyes u observancias religiosas. No creo en el así llamado “Pecado Original”, sino que dado nuestro libre albedrío estamos capacitados para escoger hacer lo correcto o lo incorrecto. La palabra para pecado en el Nuevo Testamento es “Hamartía” que simplemente quiere decir “errar al blanco”, es decir equivocarnos a la hora de pensar, decir o hacer algo. Es decir, que pecamos no haciendo el mal precisamente, sino errar en hacer lo correcto. Cuando hemos aceptado a Jesucristo en nuestra vida y lo hemos tomado como nuestra inspiración constante no debemos preocuparnos ya por el pecado, pues al seguir los mandatos de Cristo y tratar de amar a nuestros semejantes como amamos a Dios es más difícil que “erremos el blanco”.
Creo que no debemos estar pensando en el pecado y la culpa porque son cosas del pasado. El Apóstol Pablo dice; “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. (2 Cor. 5:17) así que todas nuestras culpas se deben desvanecer para siempre. Dios se ha olvidado de ellas. Ahora solo nos resta esforzarnos por vivir esa vida de gracia que Dios nos ha dado en él.
Creo que al final de nuestras vidas no iremos ni al cielo ni al purgatorio, sino a un lugar o estado de preparación, en donde veremos toda nuestra vida con las consecuencias de nuestros actos buenos y malos y nos regocijaremos en nuestros triunfos y lamentaremos nuestros errores. Ahí encontraremos las respuestas a todas nuestras interrogantes y sabremos todo lo que ahora ignoramos totalmente. Ahí seremos juzgados y se nos dará nuestra recompensa.
Permaneceremos ahí hasta el fin de los tiempos en que Dios creará un nuevo cielo y una nueva tierra en la cual viviremos con nuestros cuerpos ahora glorificados y perfeccionados y en compañía de todo lo que amamos en la vida presente. Y ahí podremos ver la gloria de Dios en plenitud y todos los misterios nos serán revelados. Creo que ahí si podremos amar plena y perfectamente y como dice la Revelación ahí ya no habrá más llanto, ni más tristeza ni más dolor. Y nos dedicaremos a hacer lo que más amamos en esta vida.
Esta es en resumen la fe que profeso y de ella emanan muchísimas cosas más, pero quise dejar un resumen de mi posición teológica. Espero que esto ayude a muchos que andan esclavizados por el evangelio del terror y puedan creer en el evangelio de la esperanza y del amor.
A Dios sea dada toda la gloria. Amén.
Tomado del Libro: “Teología para la gente común”